Por: Silvia Mayra Gómez Fariñas
Por bares y restaurantes que fueron marcados por platos de nuestra cocina, continuaré hoy, pero antes quiero contarles algo que me dio mucha alegría a mi en lo personal y, a la vez, un momento desagradable como invitada al Sloppy Joe’s, uno de los bares de la capital, junto al Floridita que llaman la atención de los viajeros.
Unos españoles venían con unos regalos, unos libros mandados por un amigo para mí y otro para mi esposo. Para entregárnoslos decidieron hacer una invitación, así compartir y hablar un poco. Incluso uno de ellos al saber mi afición por la cocina decidió obsequiarme otro libro. Cuánta alegría en ver estos dos títulos, 1080 recetas de cocina de Simone Ortega, con prólogo de Jacinto Sanfeliu, la primera edición 1972. Y Nuestra cocina, 600 recetas de Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera, en edición especial, 1974, de Luis Ripoll, que es una joya de la gastronomía de esas islas y que por primera vez se publicaban en un recetario unido, con recetas que vienen desde el siglo XVII. Se imaginarán mi alegría.
Pero no duró mucho. Cuando la camarera que nos atendió muy cortés, trajo la carta y preguntó qué deseábamos, se le pidió cerveza y jugo y unos bocaditos de cerdo; todo bien hasta ahí. Cuál no fue mi asombro, de la variada oferta de bocaditos y entrepanes que consignaba la carta, ¡no existía ninguno!. La respuesta muy sencilla ¡No hay pan!.
No lo concibo, puede que yo no tenga pan en mi casa, que no se encuentre pan en las panaderías, ¡pero en ese lugar! No lo concibo. Una mala o ninguna gestión para conseguir el pan, pero es más, si no tengo oferta, no doy la carta. Cómo se va a dar una carta con más 10 ofertas y que no existan. Y que tranquila y sencillamente esa sea la respuesta a un turista que quería conocer el lugar y compartir. En efecto, en el lugar solo estábamos nosotros y dos señores que disfrutaban del televisor. ¿Por qué esto?
Lugar emblemático, reconocido en el mundo y lo estamos dejando caer, se está dejando que pierda su valor de uso. ¿ O es a propósito? ¿Qué impresión se puede llevar un turista con lo que les pasó a estos españoles? ¿Qué podrán decir, por mucho que yo les dije del problema que tenemos?. Respuesta ¿Y por qué en los particulares no pasa?.
Ya que hablamos de ese bar, es de señalar que nunca fue visitado por los norteamericanos residentes en Cuba, como se dice, ellos preferían el bar Les Amis, que quedaba en 7ma y 42. Pero sí por los extranjeros que visitaban Cuba. Es el Sloppy “original”. Este de La Habana es anterior al de Cayo Hueso.
Dos ubicaciones ha tenido el Sloppy del Cayo, actualmente en la calle Duval. Con anterioridad se asentó en el espacio que ocuparía el bar Capitán Tony, a unos 50 metros de distancia del primero. Cosa muy ocurrente, de su techo cuelgan ajustadores y bragas que dejan las turistas. Con puertas abiertas a la calle lo que propicia una interrelación con el transeúnte.
Se cuenta que el Sloppy Joe de La Habana, que en sus inicios fue un bodegón, fue fundado por José García (Joe) y era visitado por amigos del dueño, que lo conocían de Nueva Orleans, y le sugerían que lo convirtiera en un bar. Lo hizo. Era un bar puerta calle, sin aire acondicionado. Años más tarde lo vende y el nuevo dueño en un viaje en barco de regreso a Cuba desde Europa, en 1937, aparece muerto en su camarote. No se sabe que pasó.
Dentro de las ofertas que marcaban el lugar estaba el pan con carne picada, ¡ojo!, no era pan con picadillo molido. Los que lo visitaron antes de 1959 dicen que era como la ropa vieja pero muy picadita, era un picadillo que se hacía con el cuchillo.
Era un bar muy demandado por los turistas, era el bar de más venta en La Habana, en su época.
Espero que esta historia les resultara interesante. Queda pendiente para un próximo trabajo el sobrasado. ¿Lo conoce?
Hoy les traigo estas recetas y espero le sean de su agrado y al menos puedan hacerlas: cazuela de berenjena, tambor de plátano y ajíes rellenos con arroz.
Cazuela de berenjena
Ingredientes (4 servicios):
Una berenjena grande, 2 pimientos, 1 cebolla, 4 dientes de ajos, ½ taza de puré, 1 cucharada de vinagre, ½ cucharadita de comino, ½ macito de perejil, 1 hoja de orégano, manteca o aceite, pimienta y sal a gusto.
Preparación:
Lave y pique en bastoncitos la berenjena, póngalos en una fuente con sal y déjelos una hora, luego sáquelos y escúrralos. Ponga a asar los pimientos y cuando estén retírele la piel y píquelos en tiras gruesas. Limpie y pique en ruedas la cebolla. Limpie y macere los ajos. Limpie, lave y pique bien fino el perejil. Limpie, lave y pique finamente el orégano.
Ponga una cacerola a la candela con manteca o aceite y fría los bastones de berenjena, cuando estén sáquelos y escúrralos.
Si le quedó mucha manteca o aceite, sáquele y déjele más menos 2 cucharadas, ponga de nuevo la cacerola a la candela con la cebolla, el ajo, el comino, orégano, pimienta y sal, déjelo sofreír.
Agréguele la berenjena frita, el puré de tomate, el vinagre, los pimientos, mézclelo todo, puntéelo bien de pimienta y sal y déjelo 5 minutos a fuego lento. Apague la candela y polvoréele el perejil por encima.
Nota: Si dispone de ahumado, perrito, masas de pescado, huevos cocidos, puede agregárselos. Además, si no le agrada el perejil, puede ponerle ajos puerros o cebollino a gusto.
Tambor de plátano verde
Ingredientes (4 servicios):
Tres plátanos burros, 1 taza de picadillo, 1 cebolla, 2 dientes de ajos, ½ cucharadita de comino, aceite, pimienta y sal a gusto.
Preparación:
Lave, pele los plátanos y rállelos por la parte que le queden tiras finas y póngalas en una fuente. Limpie y pique en ruedas la cebolla. Limpie y macere los ajos.
Agréguele al plátano rallado el ajo, el comino, pimienta y sal, mézclelo todo bien.
Coloque en el cesto de la freidora una camada de plátano, otra de cebolla, otra de picadillo y otra de plátano. Trate de compactarlo bien.
Ponga la freidora con el aceite y cuando esté caliente introduzca el cesto y deje que se fría, con una espumadera trate de ir separando para que no se peque y sea más fácil de virar, pasado un tiempo y vea que ya está dorado, vírelo con cuidado para que se dore por el otro lado, cuando esté saque el cesto y déjelo escurrir bien.
Puede acompañarlo con una salsa a gusto.
Nota: En cuanto al relleno lo pude hacer de lo que disponga.
Ajíes rellenos con arroz y picadillo
Ingredientes (4 servicios):
Ocho ajíes medianos, 8 palillos, 2 tazas de arroz cocinado, 1 taza de col picada, 1 taza de picadillo hecho, ½ taza de puré de tomate, ½ cucharadita de comino, 1 cucharada de vinagre, 2 cucharadas de vino seco, 1 cebolla, 4 dientes de ajo, 3 cucharadas de aceite, pimienta y sal.
Preparación:
Limpie, lave, pique con cuidado una tapa de la parte superior de los ajíes y de ser que conserve un pedacito de tallo. Limpie y pique en ruedas la cebolla. Limpie y macere los ajos.
Ponga en una fuente honda el arroz, la col, el picadillo y mézclelo todo. Con esta mezcla rellene los ajíes, tápelos y asegúrelos con los palillos.
Aparte ponga a la candela una cacerola con el aceite, la cebolla, el ajo, el comino, pimienta y sal y deje que comience a sofreír, agregue el puré de tomate, el vinagre, el vino seco, puntéelo de pimienta y sal a gusto. Coloque con cuidado los ajíes rellenos y cúbralos con el caldo o agua, déjelos cocinar hasta que se reduzca el líquido.
Nota: En cuanto al relleno, al arroz le puede agregar lo que disponga. Puede ser con zanahoria rallada, habichuelas, acelgas picadas bien finas.