Una coalición de más de 230 académicos de 41 universidades públicas españolas y del CSIC, junto a más de 140 representantes de la sociedad civil, han suscrito el manifiesto «No a la agresión militar contra Cuba». La iniciativa, impulsada por el profesor de la Universidad de Salamanca, José Sarrión, sirve como una «llamada de atención» ante lo que consideran una estrategia de asfixia orquestada por la Administración Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio.
Desde siempre, el pueblo ha elegido el camino del diálogo, la soberanía y la convivencia pacífica. Cuba no busca confrontación, sino respeto mutuo, cooperación y la defensa de su derecho a decidir su propio destino.
Agradecimiento a La Dra. Marlene Vázquez Pérez, directora del Centro de Estudios Martianos de La Habana, Cuba por enviar este material de denuncia mundial.
La movilización académica responde a una situación humanitaria crítica. Cuba atraviesa actualmente una crisis energética devastadora, con apagones que alcanzan las 22 horas diarias en La Habana y provincias, dificultades para el transporte o la recogida de basuras e incluso para el bombeo de agua en algunas ciudades que dependen de equipos eléctricos para ello. Esta parálisis es consecuencia directa del bloqueo energético reforzado por Washington desde enero de 2026, que incluye sanciones a navieras y países proveedores de combustible. Como consecuencia, el especialista en relaciones Cuba-EEUU, Raúl Rodríguez, advierte del riesgo de epidemias en la isla por la falta de limpieza y de medicamentos: “Vivimos en una isla tropical donde ahora estamos en tiempos de lluvia, comienzan a proliferar los mosquitos y toda esa falta de higiene genera que pueda haber una epidemia, y una epidemia es algo serio en condiciones en que hay falta de medicamentos y falta de condiciones en hospitales”.
A la presión económica se suma una escalada militar y diplomática. Washington ha desplegado el grupo de ataque del portaaviones USS Nimitz en el Caribe, un movimiento que los académicos comparan con los prolegómenos de intervenciones anteriores en la región. Asimismo, la reciente imputación del expresidente Raúl Castro por sucesos ocurridos hace 30 años es vista por los firmantes como un «expediente fabricado» para justificar una agresión militar inminente. El asedio también ha provocado que gigantes empresariales como Meliá e Iberostar anuncien su salida gradual de la isla para evitar sanciones extraterritoriales, abandonando la gestión de decenas de hoteles, a lo que se añade la interrupción de los servicios de Visa y Mastercard que ha agravado la desconexión financiera de Cuba
Ante esta «lógica de la ley del más fuerte», el Prof. Sarrión y los firmantes concluyen que el bloqueo no solo castiga al Gobierno, sino que mata a ciudadanos dentro y fuera de Cuba al impedir el acceso a medicamentos y tecnología básica. «Cuba no está sola», concluye el manifiesto, en un nuevo llamado a la comunidad internacional para evitar que la situación derive en un conflicto bélico de proporciones imprevisibles. Es lo que Marlene Vázquez, especialista en literatura en La Habana, resumía como: “En los Estados Unidos se ha llegado a un nivel de exacerbación de las posturas fascistas, xenófobas, agresivas. Hoy es Cuba, pero mañana puede ser cualquier lugar. Yo creo que la causa de Cuba es la causa de todos los pueblos del mundo que luchen por la paz y por el diálogo”.
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