En Miami existe una vieja industria de la que por muchos años ha vivido un buen número de cubanos. Me refiero al lucrativo negocio del “anti-castrismo” ya sea radial, televisivo o impreso puesto que para hablar mal de Cuba cualquier medio les viene bien, siempre y cuando les paguen buen dinero por sus diatribas contra el proceso revolucionario cubano.
Pero a los Pérez Roura y las Ninoskas de origen cubano les han salido voces de competencia extranjera que por las cifras que me dan, ganan más dinero que ellos como es el caso del dominicano Oscar Haza, el uruguayo Pedro Sevcec o el peruano Jaime Bayly cuyos programas en las emisoras de la televisión Cloaca de Miami han desplazado de la preferencia del público de la extrema derecha a los rabiosos voceros de origen cubano.
Diríamos que el anti-castrismo original de Miami ha perdido su esencia cubana ante el oportunísimo ramplón de una cuadrilla de extranjeros entre los cuales el cabecilla de más influencia es un gallego que se ha hecho dueño del Canal Cloaca América TV después de un largo pleito judicial que le ganó a un argentino, también furibundo anti-castrista de apellido Romay.
Así las cosas tenemos que llegar a la conclusión que la lucrativa industria miamense del anti-castrismo está hoy por hoy en manos de una cuadrilla de pícaros extranjeros.
Un dominicano, un uruguayo, un peruano y un gallego que se dicen más cubanos que las palmas, aunque ninguno de ellos tenga nada que ver con Cuba como no sea que viven a costa de hablar mal de ella.
Vivir del “cuento” cubano en Miami es ahora toda una industria extranjera. Lo siento por los Pérez Roura y las redondas Ninoskas. Que a cada puerco le llega su “Noche buena” y a cada chivo su chilindrón.
Les habló para Réplica de Radio-Miami su director Max Lesnik.











