¿Habrase visto canallada mayor que la de los tres congresistas cubanoamericanos de Miami que han votado en el Congreso de Washington en contra de la proposición de ley que otorgaría la suma de 1400 dólares a cada norteamericano con el fin de aliviar sus necesidades económicas agravadas por la mortal pandemia del Coronavirus que azota a la nación norteña?
Por suerte para todo mundo y su tía, los legisladores Demócratas que tienen el control de la Cámara Baja dieron su aprobación a este humanitario proyecto de ley, que, de ser votado favorablemente en el Senado de la república, se convertirá en Ley, una vez que sea refrendada por el presidente Biden.
Hay que anotarlo en el récord de la memoria para que nadie se llame a engaño y se olvide de ello, cuando de nuevo dentro de dos años, estos tres tristes jineteros del odio y del revanchismo, se presenten ante los electores del sur de La Florida pidiendo el voto de la comunidad hispana, siempre con el mismo cuento del “anticastrismo furibundo”, como si los votantes no tuvieran en su memoria sus traiciones, como esta tan reciente, de votar en el Congreso en contra de una ley de beneficio social, algo que por supuesto a los congresistas “Trumpistas”- Trumpismo viene de trampa- porque poco les importa a ellos las dificultades económicas por las que atraviesa el pueblo norteamericano en estos tiempos de pandemia.
Mario Díaz Balart, Carlos Giménez y María Elvira Salazar, tres tristes tarados de Miami en el Congreso de Washington. Tres enemigos jurados de los cubanos de allá y de los cubanos de acá. Gente de mala entraña y baja calaña. ¡El trio de la infamia!