“Tener un chino atrás”
Traducido desde el más allá por Max Lesnik
En mis tiempos de juventud allá por la década de los años cincuenta del pasado siglo XX, cuando alguien no tenía buena suerte en la vida o las cosas le iban de mal en peor en lo económico era muy común expresar a manera de dicho popular que esa persona tenía “un chino atrás”.
Era cuando en Cuba a los chinos se les tenía como personas de poca monta sin grandes posibilidades de éxito como no fuera la de ser dueños de un modesto puesto de frutas y helados o propietarios de una lavandería de ropa o cuando más una tienda de víveres en competencia con el “gallego” de la bodega de la esquina de barrio.
Los tiempos han cambiado de ayer a hoy cuando China se ha convertido en una de las grandes potencias del mundo y su economía es cada día más pujante con presencia en los cuatro puntos cardinales del planeta, especialmente en América Latina desplazando allí la tradicional hegemonía del gran capital estadounidense.
Si Washington está preocupado hoy es por la creciente influencia de China en lo que los norteamericanos consideran hasta ahora como su más cercana zona de dominación imperial.
Tener “un chino atrás” es la mejor garantía de prosperidad para cualquier país del mundo de hoy. Y todo se hizo siguiendo el sabio consejo de Chang-Li-Po el famoso detective chino. Con “pachienchia, mucha pachienchia” y con tener un chino atrás.
Y hasta la próxima entrega de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.











