Miami, abril 2 / 18ñ
Regreso al “País que ya no existe”.
Recorriendo la Web, como hago de costumbre y ejercitando la memoria un poco, llego a hechos de hace unos pocos años, cuando vi de primera mano un documental muy bien elaborado, dirigido por la primera actriz cubana Isabel Santos y con la dirección fotográfica de su esposo Rafael Solís, Viaje al País que ya no existe (2,014). Este trabajo en video es sobre el Vietnam de hoy en día y muestra cómo una nación devastada donde se lanzaron diez veces más bombas que en todos los países que intervinieron en la II Guerra Mundial, se ha levantado y multiplicando sus enérgicas vías para reconstruirse por sí mismo. El protagonista central es el octogenario fotógrafo Iván Nápoles, quien acompaño a los realizadores durante todo el viaje que duró más de un mes. En este film se recrea con imágenes de las épocas de la guerra filmada por Nápoles en sus múltiples viajes junto al eterno e inolvidable documentalista Santiago Álvarez, y compara los escenarios de entonces con los de ahora.
Recuerdo que entonces en La Habana, fui invitado a la presentación por el ICAIC y allí tuve el placer de escuchar al excelentísimo embajador de esa nación en Cuba y después compartir en charla más privada en una mesa, junto a su esposa, donde y cuando descubrimos que lo que presentaba el país era de una realidad muy superior a lo que los ojos puedan ver en el film.
Esa nación de más de 90 millones de habitantes y casi tres veces la superficie de Cuba (312,210 kms. cuadrados) y más de ocho veces sus habitantes, que fue devastada por las bombas yanquis donde explotaron diez veces más que las lanzadas por todos los países que intervinieron en la II Guerra Mundial, que además la guerra en suelo vietnamita ocasionó más de 1.1 millón de nacionales fallecidos y más de 58 mil estadounidenses, se ha reconstruido totalmente.
Ese país que fue colonia de otros imperios durante más de 500 años, incluyendo los más oprobiosos de todos, el francés y el norteamericano, logró erigirse vencedor de la última invasión yanqui con todos sus superiores recursos militares de entonces y donde los invasores usaron todas las más criminales técnicas de guerra, incluyendo las bombas napalm y las naranja así como gases químicos.
En aquella privada charla con el embajador y su esposa, nos enteramos de muchas cosas que no sabíamos sobre nación. Por ejemplo tiene Wifi gratis, en todo su territorio de más de dos mil kilómetros de largo. Uno puede viajar con su laptop o su celular y siempre estará comunicado en las webs. Ese país se auto abastece de alimentos por lo que nada adquiere fuera de sus fronteras para cubrir las necesidades del consumo interno.
En el documental se pueden observar los trabajadores por cuenta propia con sus carretillas y botes llenos de mercaderías en los ríos, con sus celulares comunicándose para sus negocios.
La belleza actual del país asiático ha superado las expectativas cuando y donde su gobierno ha sabido mantener el desarrollo de las estructuras de puentes, grandes avenidas llenas de altos edificios, hermosos parques llenos de flores, tal como cualquier urbe desarrollada del mundo actual pudiera ofrecer.
Muchos son los ejemplos que otras naciones que han sufrido consecuencias de intervenciones y bloqueos, pudieran y debieran seguir a este nuevo Vietnam del siglo XXI con su esplendorosa capital Ciudad Ho Chi Minh. Claro está que no cabe la menor duda que se necesitó además del esfuerzo de laborioso pueblo vietnamita, de una ayuda inmediata de la antigua URSS (hoy Rusia) y China, para emprender ese futuro que es hoy. Esas dos naciones siempre han estado al lado de las otras que recién se han liberado de yugo yanqui como nuestra Cuba por ejemplo, como ha sido hacia nuestra Cuba.
Recomiendo que se remitan a Google y busquen el Vietnam de hoy en día para que comprueben la realidad que podría ser el punto en la mira de otras sociedades.
Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís Ávila.










