Traducido desde el más allá por Max Lesnik
El Presidente de la Federación Rusa Vladimir Putin es un “Demonio del mal” según el decir de la gran prensa norteamericana que lo mantiene crucificado como si todavía existiera la Unión Soviética y fuera él la cabeza del Partido comunista ruso en medio de la “Guerra Fría”.
Parece como si el mundo no hubiera cambiado un ápice desde la caída del Muro de Berlín y todavía en Estados Unidos se temiera una invasión de los tanques soviéticos por la Quinta Avenida de New York , rumbo a Washington, con Putin a la cabeza para imponerle al pueblo norteamericano la tan vilipendiada “dictadura Roja de la Hoz y el Martillo”.
Nada de eso tiene que ver con la realidad pero de acuerdo a lo que decía el Jefe de la Propaganda de Hitler Joseph Goebles “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad incuestionable, una máxima política que mucho le sirvió a los publicitarios de Madison Avenue para vender jabones y polvos de lavar o a Hollywood para promocionar sus grandes éxitos cinematográficos.
A todas estas por más que se empeñe la prensa occidental en “demonizar” a Putin lo cierto es que lejos de hacerle daño le hacen
un gran favor, puesto que según encuestas recientemente realizadas en Rusia la popularidad de Putin anda en estos momentos por el 80 % de apoyo a lo largo y ancho de su país, una cifra que es inimaginable en cualquiera de los dirigentes políticos del llamado “mundo occidental” donde se tiene calificado al líder ruso como la encarnación del mismito Satanás.
Algo parecido a esto ocurrió en la década de los años sesenta del pasado Siglo XX cuando en Estados Unidos la gran prensa estadounidense en su casi totalidad presentaba a Fidel ante el pueblo norteamericano como «un maldito y terrible dictador comunista» mientras el líder cubano subía su popularidad hasta límites insospechados como nunca antes había logrado un dirigente político del continente americano haciéndolo así invulnerable ante un ataque del cualquier enemigo exterior. Ahora le ha tocado a Putin ser «el malo de la película”
Bajando el tono y tomándolo a broma con un proverbio popular de Tres Patines: – Diría yo, “Siempre pasa igual cuando sucede lo mismo”.
Y hasta la próxima entrega de El Duende que con mi gallo me voy cantado a mi tumba fría. Bambarambay.











