Elecciones presidenciales
El líder sandinista fue reelegido esta madrugada por amplia mayoría, en un proceso cuestionado y con escasa participación popular. Es su tercera reelección consecutiva.
Daniel Ortega fue reelegido esta madrugada con el 71,3% de los votos, está vez junto a su esposa, Rosario Murillo, como vicepresidenta. /REUTERS/Oswaldo Rivas
El mandatario, líder del Frente Sandinista de Liberación Nacional,consiguió el 71,3% de los votos con el 21,3% escrutado, mientras que su inmediato seguidor no llegaba al 17 por ciento, indicó el presidente del Consejo Supremo Electoral, Roberto Rivas.
De confirmarse estas cifras, los sandinistas también ganarían de forma abrumadora en el parlamento al conseguir 70 de los 92 diputadosde la Asamblea.
Sin embargo, la oposición a Ortega, que cuestionó la legitimidad de estas elecciones e instó a los nicaragüenses a no votar en señal de protesta, aseguró anoche que la participación fue mucho menor y no llegó al 30%.
«Más del 70 por ciento de la población a nivel nacional no se presentó a las juntas receptoras de votos», afirmó en un comunicado el principal movimiento opositor, el Frente Amplio por la Democracia, señalando que a su juicio, ese dato muestra el hartazgo de la sociedad hacia el gobierno.
En junio, el presidente llegó a tachar de «sinvergüenzas» a los observadores internacionales de la Unión Europea y la Organización de los Estados Americanos, pero finalmente una delegación de ésta última entidad ha llegado al país aunque, según la explicación oficial, su misión no es «observar» los comicios sino reunirse con quienes sirvan de acompañantes del proceso, todos funcionarios de gobiernos afines al FSLN.
«El día de hoy el pueblo de Nicaragua dijo íBasta Ya! Basta ya de tanta violación a la Constitución y las leyes. Basta ya de burlas a la voluntad popular. Basta ya de farsas y estafas electorales», expresó también el Frente Amplio en su documento.
Ortega lleva más de la mitad de su vida como líder indiscutible del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), partido del que ha sido su único candidato presidencial en los comicios de 1984, 1990, 1996, 2001, 2006, 2011 y 2016.
Fue uno de los nueve comandantes de la revolución sandinista y, tras derrocar por las armas el 19 de julio de 1979 a la dictadura de Anastasio Somoza, que había sido reelegido en 1974, fue coordinador de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional y presidente del país de 1985 a 1990 para, 15 años después, volver al poder, esta vez por las urnas, repetir en 2011 y nuevamente en 2016.
«Ayuda a los pobres»
¿A qué se debe la arrolladora popularidad de Ortega? Independientemente de los severos señalamientos de sus adversarios, un reportaje publicado por El Faro, revela la base política que ha labrado el Frente Sandinista de Liberación Nacional: «Cuando uno necesita algo, nos apoyan».
Las declaraciones son de una mujer pobre que ahora tiene una casa propia amoblada y que antes vivía en una vivienda precaria. Como ella, otras 100.000 familias nicaragüenses cuentan con un techo propio producto de los programas sociales desarrollados en el país centroamericano, que logró reducir sus índices de pobreza de 42,5% en 2009 a 29,6% en 2014, de acuerdo a cifras del Banco Mundial.
Los pronósticos de las encuestas son favorables a Ortega incluso antes de que sus principal adversario político, Eduardo Montealegre, del Partido Liberal Independiente (PLI), saliera de la contienda. En marzo, el gerente de la consultora M&R, Raúl Obregón, aseguró que la gente daría no iba a votar «por ideología, sino por aquella fuerza política que esté alineada con sus necesidades».
El evidente progreso económico de Nicaragua, aún cuando el resto de la región ha sufrido los embates de la recesión, pueden alentar al electorado en favor del FSLN. El Banco Mundial pronostica para este año que el país crecerá un 4.4%, con lo que «se coloca en los primeros puestos de crecimiento entre los países de Centroamérica»
«La inversión extranjera directa y el comercio también muestran perspectivas favorables», añade el informe. A los comicios asistirán más de 4 millones de nicaragüenses y además de elegir al presidente, designarán con su voto a un vicepresidente, 20 diputados nacionales, 70 diputados departamentales y regionales y 20 representantes ante el Parlamento Centroamericano (Parlacen).











