Traducido desde el mas alla por Max Lesnik
La comidilla en las tertulias políticas de Miami está centrada en el Senador Republicano Marco Rubio. Que si se desdice de lo que había dicho anteriormente, de que no aspiraría nuevamente a su escaño en el Senado en consideración a la vieja amistad que lo une al vicegobernador de La Florida García Cantera, que ya está aspirando a ese cargo, o si por el contrario pesa más en Rubio la ambición que lleva en su alma que la lealtad a una vieja amistad entre él y García Cantera.
Confieso como viejo Duende que soy que nunca ha sido Santo de mi devoción el Senador Marco Rubio. Siempre me ha parecido que es la estampa viva del “cubanito pícaro”, oportunista y politiquero de cara dura que a pesar de su juventud se comporta como veterano “camaján” de siete suelas, capaz de pasarle por encima a cualquier con tal de avanzar sus ambiciones. Sim embargo, que yo tenga tan mala opinión del Senador Rubio eso no quiere decir que no le reconozca su habilidad como político de éxito que esconde su garrafal incultura con una palabra fácil capaz de hablar bonitamente de cualquier tema, tanto en inglés como en castellano como si de verdad dominara el asunto del que está discurseando aunque en realidad sus palabras fueran más cáscara de piña que sustancia material digerible .
Rubio me recuerda a un viejo político de la Cuba de ayer que había ganado fama como orador de palabra fácil, que por tal habilidad “verborreica” se había ganado el apodo de “ el inverecundo deletéreo”.
Pero en el Senador Marco Rubio no es eso lo peor en su caso. Para mí no hay duda de que su peor defecto es el de la deslealtad de conducta política para con quienes fueron sus amigos y aliados políticos. Basta con preguntarle a quien fuera su mentor por muchos años, el Ex Gobernador Jeb Bush para tener bien claro la falta de lealtad que guía la conducta de este joven y ambicioso senador floridano.
Si traicionó su amistad con Jeb Bush, García Cantera no puede esperar otra cosa si al Senador Rubio le interesa de nuevo volver al Senado, cambiándose de casaca de Republicano de la banda conservadora, transmutándose en “populista” renovado y apoyando a Donald Trump para presidente de Estados Unidos. Por conductas de este tipo es que hay tanta desconfianza contra los políticos y la política norteamericana.
Me da verguenza ajena por lo que de cubano tiene el Senador Marco Rubio. Es que la deslealtad está en si naturaleza.
Y hasta mañana jueves amigos de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría .Bambarambay.











