
También se les llama “Títeres”, una palabra que llevada a la escena política identifica a personajillos incondicionales de quien ejerce el poder real, como es el caso de esos minúsculos muñequitos de trapo que se hacen llamar “lideres” del exilio cubano de Miami. Esos que por más de sesenta años-aunque cambian los actores- han sido manipulados por los gobierno de Estados Unidos de turno en su empeño fracasado e inútil por doblegar a la nación cubana, un pueblo que no se resiste a rendir su soberanía frente al coloso “imperial del norte.
“Fantoches” los hay algunos en Cuba, son esos que se hacen llamar “Disidentes”, que como el Judas de la Biblia vendió a Jesús al imperio romano por 30 miserables monedas de plata. No son muchos entre los once y medio millones de cubanos de la isla, ya que sumándolos a todos no alcanzan para llenar las lunetas de un teatro o un parque de pueblo de campo.
A los “Fantoches” también los tenemos en Miami. Y son los que “cortan el bacalao” del dinero que el gobierno de Estados Unidos tiene asignado en su presupuesto- algo así como unos 50 millones de dólares al año – para mantener con vida a una oposición ficticia en la cual no creen los cubanos de allá, ni los de aquí ni los de ninguna parte.
En Miami tenemos ya a un nuevo “Fantoche”. Se llama Orlando Gutiérrez Boronat cuyo origen político es de nadie conocido, quizás uno de esos “cuadritos” de la Juventud Comunista de Cuba que cuando apretó la soga en el “Periodo Especial”, dio el salto de palo para rumba y cayó en Miami para hacer carrera como nuevo “líder” del exilio anticastrista “neo-batistiano “de Miami.
El último baile del nuevo “Fantoche” Orlandito ha sido el de hacerle la guerra a unos artistas reguetoneros cubanos que iban a cantarle a sus compatriotas de la ciudad de Hialeah. Como si con censurar al cantante “Jacobo for Ever” colocando en su lugar al fracasado ·Jinetero Chirino” se iba a cambiar la realidad política cubana. Vana y estúpida ilusión de los “Fantoches” que como no tienen cerebro- por ser muñecos de trapo- no saben que cuando cambie el titiritero de Washington les van a cortar los hilos que les dan vida y también el tubo del potaje.
Pobres “Fantoches” de Miami. Están muertos y no lo saben.
Les habló para Réplica de Radio-Miami su director Max Lesnik.










