Traducido desde el más allá por Max Lesnik
En los últimos años las campañas políticas de los aspirantes a cargos electivos, tanto en Estados Unidos como en los otros países de las llamadas “democracias capitalistas liberales” son dirigidas por “expertos” profesionales, quienes le dicen a los candidatos como hablar en la radio, la televisión o en los actos públicos, así como cuáles son los temas a tratar, además de diseñar los anuncios políticos pagados, repletos estos por lo regular, de mentiras e infundios calumniosos contra sus adversarios de la contienda electoral.
No era así antes de aparecer hoy en la escena los “sabichosos personajes” de la política de estos tiempos, en lo que más que el candidato mismo, son “expertos” los que hacen del aspirante a Presidente, Senador, Congresista, Gobernador, el modesto alcalde o concejal, un espectro fantasmal fabricado por ellos, un ente ficticio que nada tiene que ver con lo que es o piensa el verdadero candidato de carne y hueso cuyo nombre aparece en la boleta electoral.
Se me ocurre a mí -un viejo Duende de otros tiempos- de cuando los políticos no tenían “asesores” ni “ expertos” en materia electoral que les dirigieran sus campañas que esta puede ser una de las razones de por qué han tenido tanto éxito los candidatos de estilo populista tan diferentes en lo ideólogo como un López Obrador en México, un Donald Trump en Estados Unidos o personajes como el cuasi fascista Bolsonaro en Brasil, que nada tienen en común, son ellos mismos y no los “expertos” electorales los que han dirigidos sus exitosas campañas políticas que han asombrado al mundo.
¡Al Diablo con los “expertos”! que en la política de estos tiempos dominados por ellos, han demostrado cuan equivocados están. Ahí se las dejo y los pongo a pensar.
Y hasta la próxima entrega de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.











