
“Juan Pescao” se fue de Cuba y a Miami vino a dar con todos sus resabios de millonario confiscado y la explicable amargura que le provocara su nueva condición económica social. Despotricar contra la Revolución en cada esquina de Miami, era habitual en él aunque nunca perdió su sonrisa y su buen carácter de cubano jovial. Podríamos decir que nuestro amigo “Juan Pescao” hasta que se lo llevó la muerte no paró de hablar mal de Fidel a quien nada tenía que agradecer como no fuera su lamentable desgracia.
En contraste conozco a otros “Juanes” que también andan en Miami despotricando contra Cuba y su Revolución sin razón alguna para ello, puesto que de no ser por ella que les dio educación, profesión y cultura no hubieran pasado en la Cuba de ayer de repartidor de periódicos, carretilleros de “mango mangue” o albañiles de ocasión.
De estos dos Juanes me quedo con “Juan Pescao”. Que por lo menos nunca fue malagradecido y vivió fiel a su clase como hombre leal a su abolengo que nada tenía que agradecer a la Revolución que el otro Juan traicionó.
Les habló para Réplica de Radio-Miami su director Max Lesnik.










