Durante mucho tiempo se realizan encuestas, conocidas como “surveys” por algunos. Estos se dedican a pulsar las opiniones de un ejemplo científico de seleccionados proporcionalmente como parte de la ciudadanía de acuerdo a las clases y capas sociales, edades, posiciones políticas, profesiones, niveles educacionales, etc.. Muchas de estas encuestas muestran, en la mayoría de los casos, cercanías a la verdad que late en el ambiente sobre determinado tema, aunque no siempre suceda así.
Nunca la realidad puede compararse con algo teórico o utópico. La práctica, en este caso lo real, es la afirmación de las teorías cercanas a la verdad para complementarla.
En cuanto a las encuestas sobre los aspirantes a posiciones políticas en la nación, en todos sus niveles, desde una barriada, municipio, hasta todo el país completo a nivel federal, siempre mantienen en vilo a los votantes, que no pocos se dejan influenciar por los números estadísticos de estos trabajos. Las compañías encuestadoras hacen zafra durante estos periodos electoreros por supuesto y todo este engranaje para lograr cambiar, mantener o influir sobre los demás, tiene un precio que en cada momento cercano a acontecimientos reales aumentan.
Pero ya a estas alturas de juego electorero del país, las realidades opacan cualquier presunción orquestada por supuestas opiniones vertidas en encuestas. El voto va decidiendo esta realidad.
Por lo que hoy ya tenemos los mejores resultados que superan cualquier posible pronostico basado en encuestas. Ya estamos en una realidad absoluta, por lo que muchos no acaban de entender que estos resultados no van a cambiar “de palo pa´rumba”, o sea de ahora para ahorita.
Ayer martes fue el casi final de las primarias, solo falta el Distrito de Columbia – con 10 delegados – que en este caso nada cambiará en lo logrado hasta hoy.
Ayer se manejaron resultados de seis estados finalistas demócratas y en estos los resultados fueron como sigue. La candidata Hillary Clinton se consolida en su ya ganado primer lugar desde ayer para la candidatura demócrata contra su adversario Bernnie Sanders. De los totales que pudieron aspirar cada cual, la ex primera dama recibió 461 y el declarado socialista, senador Sanders obtuvo 283.
Todos esto numeritos terminan en que la meta a lograr para ser elegido alguien para candidato oficial del partido es de 2,383, ya es superado por los 2,755, para un 116 %, de Clinton contra 1,852 de Sanders para un 78 %. Así quedaron los números finales de ayer.
No obstante estos contundentes resultados, el senador se niega a renunciar a la carrera por la candidatura y se “la jugará al canelo”, como decimos los cubiches, en la Convención Demócrata en julio próximo, buscando una votación allí que cambie el aplastante resultado hasta hoy. Claro que todo esto puede tener algunas diferentes interpretaciones.
Yo opino, con el mayor respeto al senador, que su postura aún sabiéndose perdido, es buscar una cifra de representaciones del pueblo estadounidense, sobre su postulados y mensajes de cambios en muchos de los derechos que un pueblo debe y tiene que aspirar por justicia, cosa que hoy en esta poderosa nación se carece. Y él lo ha buscado afanosamente, ganando millones de adeptos que así dejarán establecido esa corriente en la historia del país por primera vez.
Por la parte republicana, el magnate multibillonario de bienes y raíces, Donald Trump aumenta sus números de absoluto ganador para esa candidatura, con 1,544, un 125 % de lo necesitado que era 1,237 para ser nominado. Pero algo curioso ocurre aquí todavía y es que siguen lográndose votos para el segundo ex candidato que le seguía en orden de preferencias, Ted Cruz, quien obtuvo votos en esta penúltima primaria, logrando acumular hasta ahora una cifra importante de 47 % de los delegados totales, aunque ya no juegue en este torneo electorero.
Los casi seguros resultados finales con las realidades no con encuestas, son Donald Trump contra Hillary Clinton para la presidencia de Estados Unidos de América, Por primera vez una dama contra un contrincante que jamás ha sido político. ¡ Curioso…eh !
Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís.










