tomado de RT
La participación en el referéndum ha sido de alrededor del 72%, la más alta en unas votaciones del Reino Unido desde la década de 1990.
El ‘Brexit’ se impuso por un ajustado 51,9% de los votos. En el referéndum de este 23 de junio sobre la permanencia o no del Reino Unido en la UE los partidarios de abandonar la Unión han conseguido más de un millón de votos de ventaja.
La participación en el referéndum ha sido de alrededor del 72%, la más alta en unas votaciones del Reino Unido desde la década de 1990.
Con los votos escrutados en todos los municipios, los datos son que17.410.742 millones de personas han votado a favor de la salida de la Unión Europea frente a 16.141.241 millones que han dicho «no» al ‘Brexit’.
El histórico referéndum se caracterizó por un alto índice de participación y por los nervios, ya a lo largo de la noche el ‘Brexit ‘y el ‘Bremain’ se han ido sucediendo como opción ganadora. Tal y como se esperaba, los escoceses votaron mayoritariamente a favor de permanecer en la UE, igual que la City de Londres, donde el ‘Bremain’ obtuvo el 75,3% de los votos. Pero cada vez que el no a la salida de la UE avanzaba posiciones, el recuento en un nuevo distrito ponía por delante la opción contraria.
El mapa de la victoria del #Brexit. En azul -Inglaterra y Gales- que respaldaron abandonar la Unión Europea
Inglaterra en conjunto respaldó el ‘Brexit’ con un 53,2% de los votos. Lo mismo hizo Gales, donde el no a Europa tuvo el apoyo del 51,7% de los votantes. Irlanda del Norte, al contrario, dio 55,7% de los votos a seguir formando parte de la UE.
Tras conocerse la noticia, el primer ministro británico, David Cameron, ha declarado que abandonará el puesto antes de octubre. Sin embargo, garantiza el trabajo de su Gobierno al menos durante tres meses. «La voluntad de los británicos de abandonar la Unión Europea debe cumplirse», apostilló.
El recuento de los votos
Los colegios electorales en todo el país abrieron este jueves a las 07:00 (06:00 GMT) y cerraron a las 22:00 (21:00 GMT).
Las primeras horas del escrutinio han sido marcadas por la sorpresa de constatar el ritmo con que el ‘Brexit’ ganaba posiciones. A esta tendencia reaccionaron tanto los expertos y los políticos como el mercado, y la libra esterlina ha sufrido esta noche el peor desplome en 31 años.
A pocas horas del anuncio oficial de los resultados el ‘Brexit’ aumentó la distancia frente a la postura europeísta y la mantuvo hasta el final del recuento.
Según los datos sociológicos que ofrece el periódico ‘The Guardian’, existe una clara tendencia entre los votantes con carrera universitaria y altos ingresos a rechazar el ‘Brexit’.
La reacción del líder de los independistas
El líder del Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP), Nigel Farage, exigió «la dimisión inmediata» deDavid Cameron y está dispuesto a celebrar el «día de la independencia».
«Espero que esta victoria destruya este proyecto fallido y nos conduzca a una Europa conformada por Estados nacionales independientes, el 23 de junio quedará en nuestra historia como el día de la independencia», dijo.
Ya ha declarado que el referéndum constituye una victoria para «la gente normal y decente».
‘A New Dawn Is Breaking’: Brexit Wins EU Referendumhttp://ift.tt/28QSmky
¿Qué le espera a Cameron?
Más de 80 miembros conservadores euroescépticos del Parlamento del Reino Unido remitieron a David Cameron una carta en la que le pedían que se quedara en el cargo de primer ministro independientemente del resultado final del referéndum, según ‘Daily Telegraph’.
Entre los firmantes figuran los líderes de la campaña a favor de la salida de la UE: el exalcalde de Londres Boris Johnson, el ministro de Justicia, Michael Gove, el secretario de Cultura, Deportes y Medios de Comunicación, John Whittingdale y la secretaria de Estado para Irlanda del Norte, Theresa Villiers.
Las cifras record
Cerca de 46,5 millones de personas se registraron para participar en este referéndum, una cifra récord en un proceso de votación en el Reino Unido.
Formalmente, el referéndum es consultivo. Sin embargo, el Gobierno del Reino Unido prometió que si los partidarios del ‘Brexit’ eran mayoría, el procedimiento de salida de la UE se iba a poner en marcha.
El derecho a abandonar la Unión Europea está reflejado en el artículo 50 del Tratado de Lisboa, un análogo de la Constitución Europea. En teoría, un país solo tiene que notificar a la UE su deseo de salir. No obstante, después comenzarán las negociaciones sobre cómo desarrollar la posterior relación, que pueden durar dos años o incluso más. Después de esto, el proceso del ‘Brexit’ habrá concluido.
Palabras de Timoleón Jiménez en la firma de los Acuerdos de La Habana
Discurso del Comandante Timoleón Jiménez, jefe del Estado Mayor Central de las FARC-EP, en la Ceremonia de Firma de Acuerdos sobre Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo, Dejación de las Armas y Garantías de Seguridad entre el Gobierno de Colombia y las FARC-EP , La Habana, 23 de junio de 2016, “Año 58 de la Revolución”. (Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado)
Que este sea el último día de la guerra.
Señor General de Ejército Raúl Castro Ruz, presidente de la República de Cuba;
Señor presidente de la República de Colombia, Juan Manuel Santos;
Señor secretario general de la Organización de Naciones Unidas, Ban Ki-moon;
Señor canciller del reino de Noruega, Borge Brende;
Señor presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro;
Señora presidenta de la República de Chile, Michelle Bachelet;
Señor presidente de la República Dominicana y de la CELAC, Danilo Medina;
Señor presidente de la República de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén;
Señor presidente de la República de México, Enrique Peña Nieto;
Señor presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas, Mogens Lykketoft;
Señor presidente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, François Delattre;
Señor Bernard Aronson, enviado especial del gobierno de los Estados Unidos;
Señor Eamon Gilmore, enviado especial de la Unión Europea;
Señora representante de la CEPAL, Alicia Bárcena:
Quisiera pedirles, con el mayor respeto, disculpas, para aprovechar este instante con el propósito de rememorar a un gran ausente, el Comandante eterno Hugo Rafael Chávez Frías (Aplausos), un guerrero por la paz de la América Latina y el Caribe, sin cuya valiosa iniciativa y gestión hubiera sido imposible arribar a este histórico acto.
Señoras y señores: alguien sentenció alguna vez que los únicos sueños que logran alcanzarse son aquellos que se intentan. Hoy más que nunca sentimos que esa sentencia contiene una verdad indiscutible.
En el año 1964, en medio del fragor de la desigual lucha armada, la Asamblea de los Guerrilleros de Marquetalia produjo su programa agrario, en cuya parte introductoria dejó sentada la siguiente declaración que ahora recordamos: “Nosotros somos revolucionarios que luchamos por un cambio de régimen, pero queríamos y luchábamos por ese cambio usando la vía menos dolorosa para nuestro pueblo, la vía pacífica, la vía democrática de masas; esa vía nos fue cerrada violentamente con el pretexto fascista oficial de combatir supuestas repúblicas independientes, y como somos revolucionarios que de una u otra manera jugaremos el papel histórico que nos corresponde, nos tocó buscar la otra vía, la vía revolucionaria armada para la lucha por el poder.”
Hoy, 52 años después, los guerrilleros de las FARC estamos sellando con el gobierno de Juan Manuel Santos un cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo, un acuerdo sobre garantías de seguridad y combate al paramilitarismo, y otro sobre dejación de armas, que nos dejan a las puertas de concretar, en un plazo relativamente breve, el acuerdo final que nos permitirá por fin retornar al ejercicio político legal mediante la vía pacífica y democrática.
Plantearlo antes de la Operación Marquetalia resultó absurdo para los poderes y partidos dominantes en la época, que decidieron apelar a la fuerza y el exterminio, animados por la convicción de que mediante las bombas y los fusiles podían acallar los clamores populares; eran también los tiempos del apogeo de la Guerra Fría y la filosofía del enemigo interno que convertían a la fuerza pública en ejército de ocupación de su propio país y contra su propio pueblo.
Los muertos, la sangre, la devastación y el horror que se le hubieran ahorrado a Colombia si en lugar de atender las voces fanáticas que llamaban irresponsablemente a la guerra, con apelación a los más absurdos argumentos, se hubiera escuchado a aquellos que llamaban al diálogo, a la solución que proponía acuerdo de presencia económica y social del Estado, al tiempo que democratizar el escenario político en un ambiente de tolerancia y respeto por la diferencia.
Los 48 campesinos marquetalianos se convirtieron con las décadas en miles de mujeres y hombres alzados en armas que llegaron a poner en serios aprietos al Estado colombiano, pero que simultáneamente nunca dejaron de hablar de un acuerdo de paz por la vía de las conversaciones civilizadas. Fueron varios y dolorosamente frustrados los intentos por conseguirlo. Pero siguieron intentándolo una y otra vez, y hoy vemos los frutos de su persistencia.
Porque si de algo dan fe los Presidentes de los países acompañantes y garantes hoy aquí presentes, así como el conjunto de las altas personalidades internacionales, inmersas en el proceso de paz en curso y que nos acompañan aquí, lo que está a punto de sellarse no es una capitulación de la insurgencia, como querían algunos obtusos, sino el producto de un diálogo serio entre dos fuerzas que se enfrentaron por más de medio siglo sin que ninguna pudiera derrotar a la otra.
Ni las FARC ni el Estado son fuerzas vencidas y por ende lo pactado no puede interpretarse por nadie como el producto de alguna imposición de una parte a la otra. Hemos discutido largamente, llegando incluso a callejones que parecían sin salida, que solo pudieron superarse gracias a la desinteresada y eficaz intervención de los países garantes, Cuba y Noruega, y las oportunas y sabias fórmulas sugeridas por la creatividad de los voceros de ambas partes o sus acuciosos asesores.
Más allá de un pobre favor, hacen un daño inmenso a Colombia, a la vida y a la esperanza de su pueblo, quienes insisten en negar la trascendental importancia de lo acordado, que solo por su contenido identifica a las partes sentadas a la Mesa, sin haberlas fundido o entregada una a la otra.
Estamos seguros de que la nación colombiana, que ha sufrido la guerra y sus consecuencias, dará la espalda a quienes la siguen convidando al holocausto quizás con qué oscuro propósito.
Estamos muy cerca de la firma del acuerdo final que pondrá el fin al conflicto e iniciará la construcción de una paz estable y duradera.
Desde el principio sostuvimos que la firma de este acuerdo es la mejor oportunidad que tendrá nuestro país para enrumbarse hacia la justicia social y el progreso, sobre la base de que serán abiertas las compuertas de la democracia verdadera para que los movimientos sociales y políticos de oposición gocen de plenas garantías, y para que la voz de las comunidades en los escalones local, regional y nacional adquiera toda su importancia y pueda jugar un papel determinante en las decisiones públicas relacionadas con su futuro.
Estamos ciertos de que esa será una realidad que se abrirá paso, poniendo fin a la tradición de imponer desde arriba, haciendo abstracción de los intereses populares, las políticas que gobernantes elegidos con sufragios dudosos consideran más convenientes para ellos. Hay acuerdos sellados sobre esa materia, y están próximos a definirse en algunos puntos pendientes, como también en cuestión de reforma rural, integral y cultivos de uso ilícito. Sobre este último recién se puso en práctica un proyecto piloto de sustitución en Briceño, Antoquia, que necesariamente habrá que replicar en otras áreas que padecen el problema. No será todo color de rosa y seguramente habrá que luchar porque se cumpla integralmente lo firmado, porque como lo decía en el título de una de sus novelas el escritor colombiano Álvaro Salom Becerra: “Al pueblo nunca le toca.”
El acuerdo final será la llave para dar vuelta a esa cerradura, pero requerirá de la organización y movilización constante de la gente por su cumplimiento. Lo ponen de presente la insistencia oficial en las cíderes, pese a lo pactado en La Habana y al reciente Código de Policía, que choca con el acuerdo sobre participación política suscrito en la Mesa.
El Acuerdo sobre garantías de seguridad y combate al paramilitarismo tiene que ser una realidad en los hechos, so pena de conducir el resultado final del proceso al fracaso histórico.
Duele profundamente y resulta ya intolerable que a estas alturas tales estructuras sigan asesinando con plena libertad, como ocurrió entre el 11 y el 13 de este mes en Barrancabermeja con cuatro jóvenes. Que el SMAD siga triturando colombianos que salen a protestar con justicia y que el aparato judicial continúe ordenando privaciones abusivas de la libertad como la del compañero Carlos Arturo Velandia.
También se ha llegado al Acuerdo sobre dejación de armas, que pone en evidencia la suma de invenciones con las que se pretende engañar a la gente de nuestro país, cuando se asevera que tras los acuerdos, las FARC pretendemos seguir armadas y haciendo política.
El país podrá conocerlo a partir de hoy. Claro que las FARC haremos política, si esa es nuestra razón de ser, pero por medios legales y pacíficos con los mismos derechos y garantías de los demás partidos (Aplausos).
El Estado colombiano tendrá que hacer efectivo que a ningún colombiano se le perseguirá por razones de sus ideas o prácticas políticas. Que la perversa costumbre de incluir en los órdenes de batalla de las Fuerzas Armadas los nombres de los dirigentes de movimientos sociales y políticos de oposición tendrá que desaparecer definitivamente del suelo patrio. Que una vez firmado el acuerdo final desaparecerán el dispositivo militar de guerra y su anticuada doctrina de seguridad.
Las Fuerzas Armadas Colombianas, agigantadas en el transcurso de la guerra, diestras en contrainsurgencia y acciones especiales están llamadas en adelante a jugar un importante papel en aras de la paz, la reconciliación y el desarrollo del país. Fueron nuestras adversarias, pero en lo adelante tenemos que ser fuerzas aliadas por el bien de Colombia. Su infraestructura y recursos pueden ponerse al servicio de las comunidades y sus necesidades sin desmedro de sus capacidades para cumplir la función constitucional de guarnecer las fronteras.
Por otra parte, el protagonismo de las comunidades ha de representar también la oportunidad para comenzar a solucionar el grave conflicto que se vive en las ciudades: desocupación, inseguridad, falta de servicios públicos. Esclavitudes como el pagadiario y la explotación sexual, microtráfico, crímenes y bandas asociadas a la mafia y el paramilitarismo requieren atención inmediata. La paz rural debe significar una transformación participativa de las urbes.
Necesitamos que en nuestro país se produzca efectivamente una definitiva reconciliación. Basta ya de la violencia y los delirios por ella. Ella requiere una paciente e intensa labor de difusión, educación y concientización de lo pactado en La Habana, para que la gente de Colombia quede clara de su valioso y positivo contenido, y para que sepa qué puede y debe reclamar del Estado, para que se una y organice por conseguirlo y solo así haremos una nueva Colombia.
Las FARC EP completamos el pasado 27 de mayo 52 años de resistencia guerrillera, y hoy vemos el sueño de la paz mucho más cerca que nunca. Pensamos trabajar por la unidad del movimiento democrático y popular en nuestro país, sin sectarismos ni posiciones hegemónicas, en procura de la confluencia de toda la inconformidad con el modelo actual de las cosas a objeto de generar profundos cambios en la vida colombiana, pensando siempre en el interés de las mayorías.
La guerra ha costado cientos de miles de millones de dólares a nuestro país. De hecho la exagerada partida del presupuesto militar ha tenido como justificación permanente la existencia del conflicto armado. Un país en paz ya no requerirá de tales argumentos y podrá destinar una buena parte de esos recursos a menesteres más sanos y productivos. No es cierto que no exista dinero para la paz ni que todo tenga que ser ayuda internacional, basta con cambiar prioridades.
Sabemos que nada se conseguirá fácilmente o rápidamente. Entendemos que los principales beneficiarios de nuestro esfuerzo serán las generaciones futuras, por eso extendemos nuestra mano a la juventud, es la llamada a construir el nuevo país y por tanto la más llamada a defender a la defensa de la paz y la reconciliación, a la promoción de un nuevo tipo de actividad política, a la consolidación de la civilidad y la más amplia democracia.
Las FARC siempre hemos sido optimistas, aun en los momentos más difíciles siempre creíamos que la paz era posible y decidimos intentarlo cuantas veces fuera necesario, y tuvimos la razón.
El Acuerdo de cese al fuego y de hostilidades, bilateral y definitivo, es leído por todo el mundo como el fin de la confrontación armada en Colombia. Así sea.
Confiamos en celebrar en un plazo prudencial otro acto solemne: la firma del acuerdo final. ¡Que este sea el último día de la guerra!
Muchas gracias (Aplausos).





