El sueño trunco de Julio César
Un sabichoso habitual lector de El Duende me ha enviado una nota de opinión en la que me expone su punto de vista sobre la realidad actual de la sociedad norteamericana que según él atraviesa uno de los momentos más difíciles de su historia.
El punto es que a pesar de todo- China y Rusia incluida- los Estados Unidos sigue siendo la primera potencia mundial tanto por su poderío militar como por su economía y adelantos tecnólogos a lo que se suma un juego de alianzas que hacen de esta nación la líder de la coalición de países más amplia de la historia de la humanidad.
Pero aquí viene la pregunta y la inquietud preocupante del sabichoso lector nuestro, que por lo que sabemos de él es persona de grandes conocimientos de la historia de las naciones y de los imperios que se han sucedido a lo largo de los años desde que el mundo es mundo.
Babilonia, Persia, Egipto, la Macedonia de Alejandro en la antigua Grecia,China,la Roma heredera de Cesar , la España de Felipe II ,la Alemania de Carlos V , La Gran Bretaña de la Reina Victoria, la Rusia zarista y la que vino después con la Revolución de Lenin, el nazismo de Hitler y el fascismo italiano desaparecidos ambos con la II Guerra Mundial, y ahora Estados Unidos que desde que nació el imperialismo norteamericano en la guerra por el control de la isla de Cuba en 1898 , todas esas naciones han jugado un papel protagónico en el escenario mundial de su época, con gobernantes de genio, audacia y carácter-algunos hechos para el mal- al frente de sus destinos nacionales tratando de imponer su hegemonía a otros pueblos siempre en nombre de la civilización y el progreso aunque en realidad fuera todo lo contrario.
Y aquí viene la pregunta preocupante que inquieta al amigo lector de El Duende. ¿Está realmente Estados Unidos con su Presidente Donald Trump con capacidad, sabiduría, moderación e inteligencia para dirigir el destino del llamado mundo “civilizado” de hoy? Y lo más inquietante señala nuestro “sabichoso” lector es el arsenal atómico en manos de quien está. Y ahora les dice El Duende: Ahí se las dejo y los pongo a pensar.
Y hasta la próxima entrega de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.











