
En un giro que desafía la narrativa hegemónica, Ben Rhodes, quien fuera el principal negociador de la administración Obama para el deshielo con Cuba, ha lanzado una andanada de declaraciones que desnudan la política estadounidense contra la isla como lo que realmente es: un acto de terrorismo económico. Rhodes afirmó que el sufrimiento del pueblo cubano no se debe a su gobierno, sino a décadas de un bloqueo que niega bienes básicos y acceso al sistema financiero internacional.

La clase trabajadora del mundo asiste a una confesión que confirma lo que ya sabía: para el capital, el hambre y la escasez no son daños colaterales, sino herramientas de dominación.
