Por Hedelberto López Blanch
Una nueva obra con bello esplendor y belleza acaba de ser inaugurada en el centro histórico de La Habana: el Emboque de Luz, que permite a numerosos viajeros una estancia agradable cuando van a embarcarse hacia Regla o Casablanca.
La instalación cuenta con todas las comodidades en una acogedora construcción en plena bahía de La Habana, que dispone de cafetería, sistemas de comunicación telefónica y wifi, amplios espacios y acogedoras butacas.
La Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana realizó esta obra para devolverle a la otrora estación su utilidad y belleza.
Un escrito aparecido en la página web de Habana Radio explica que Don Antonio de la Luz y Do-Cabo, portugués de origen, fue el tronco de la familia Luzen Cuba, quien fundó además la Estafeta y por ello la calle Luz se llamó también del Correo.
A la presencia de la familia Luz deben su nombre la calle, el muelle y muchos de los establecimientos surgidos en este entorno, donde también confluyen las vías de Oficios, San Pedro y la Alameda de Paula.
El muelle de Luz fue una de las instalaciones que más movimiento y notoriedad otorgó a esta zona de la ciudad. Formaba parte de los espigones construidos en el siglo XVIII, al sur de la bahía para su tráfico interior, adonde arribaban pequeñas embarcaciones de remo y vela transportando pasajeros y productos de la otra ribera. En el extremo norte se habían ubicado los muelles de travesía destinados a la navegación ultramarina. A lo largo del tiempo todo este borde costero atrajo a sus proximidades las mejores casas, templos, comercios y plazas principales, conservando así su protagonismo entre los espacios urbanos de la centuria siguiente.
El escritor Cirilo Villaverde dijo en 1841 que, al cobrar importancia las localidades de Regla y Guanabacoa, la puerta de La Luz en la muralla de mar, se hizo “la más concurrida y transitada de la ciudad”. A ello contribuyó la popularidad del Santuario de Regla, así como sus antiguas y famosas ferias, por lo que a cualquier hora, con el fin de visitar esta población, se veía la bahía cubierta de botes repletos de pasajeros que se embocaban en el muelle de Luz, “el más cercano y el único entonces, para semejante uso”.
Hoy, los visitantes de La Habana, los trabajadores de uno y otro lado de la bahía, o las personas que deseen dar un paseo con su sus hijos y nietos, podrán disfrutar de una estancia placentera en el nuevo Emboque de Luz mientras esperan la llegada de las naves que los transportarán de un lugar a otro.
El Centro Histórico de la ciudad continúa cada día ofreciendo a los viajeros nuevos espacios para el disfrute, la recreación y el esparcimiento. Habló para Radio Miami, Hedelberto López Blanch.










