Traducido del más allá por Max Lesnik
«David de Miami»
Según la Biblia el pequeño David mató con una piedra amarrada a una onda al gigante Goliat , hazaña que le valiera a aquel para que los judíos lo coronaran después rey de Judea y así se iniciara con él la dinastía hebrea de la Casa de David, de la cual fuera heredero Jesús de Nazaret, el Mesías de los cristianos.
El nombre del legendario Rey bíblico judío ha llegado a nuestros días como símbolo de valor, sabiduría y entereza, aunque no todos los David de este mundo actual tienen que ser necesariamente hechos a la imagen y semejanza de aquel mítico personaje del Antiguo Testamento.
Por acá por el Miami de los cubanos tenemos también nuestro David. Se trata de David Rivera, ex Congresista federal Republicano, un politicastro de baja estofa de triste y sucia historia que todavía- no se sabe por qué- anda suelto por estas calles de Dios cuando debiera desde hace rato estar encerrado tras las rejas de una cárcel, pagando así su fechorías, que son muchas y ninguna de ellas de poca monta, como pudiera decir su amigo de tantos años y compañero de vivienda y colega del Congreso estatal floridano, el hoy flamante aspirante presidencial Republicano Marco Rubio.
Me dicen algunos, que precisamente porque David Rivera sabe más de cuatro cosas, es por lo que no ha dado con sus huesos a la cárcel, puesto que tiene la protección de amigos poderosos que lo amparan para que su boca se mantenga en silencio cómplice.
Pero es hora de que los colegas de la prensa de Miami, de la radio, las emisoras de televisión, mas la prensa escrita y de Internet, salgan en busca de David Rivera, el “David de Miami”, el pillo de siete suelas, que si lo sientan en el banquillo de los acusados , tiene muchas cosas lindas que decir, que harían temblar hasta el derrumbe a más de un altarito de la política del sur de La Florida.
El David de Miami tiene mucho que contar de sus tiempos de Congresista de La Florida y después en el Capitolio Federal . Que acabe de cantar el gran David, que su historia será de alquilar balcones. Digo yo.
Y hasta mañana viernes amigos de El Duende, que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.











