Ratifico el principio esencial de los que piensan en grande como el Maestro Max Lesnik, el Profesor Carlos Lazo y millones de cubanos: la invasión que nos hace falta es de Amor.
Es muy absurdo que viviendo las primeras décadas del siglo 21, dos países tan cercanos, Cuba y EEUU se encuentren «tan lejos» al borde de una guerra como consecuencias de bloqueos, soberbias, odios imperiales con asesores que dicen «ser cubanos» y no saben que el juego de Dominó de 28 fichas, tiene la «capicua» donde siempre se gana por los dos lados
Cuba siempre ha estado dispuesta a un diálogo largo, honesto, constructivo y de respeto a la soberanía de ambas naciones.
Los pueblos de Cuba y Estados Unidos son sabios, amantes de la buena vencidad, lo mejor para ambas naciones es que nunca ocurra una guerra, porque se elevará la contaminación de los océanos. En el caribe, morirían aves, peces y miles de seres humanos, cubanos y norteamericanos
Ambos pueblos preferimos con creces la paz NO LA DESTRUCCIÓN.
La idea más inteligente: en lugar de invadir con armas, que haya una “invasión” mutua pacífica:
Estados Unidos invadiendo Cuba con inversión, comercio, turismo, tecnología y capital. Construyendo una terminal de cruceros en Varadero, filial de Miami y otra en la Habana. Eso es pensar en grande para nuestros pueblos y NO en guerra.
Cuba “invadiendo” Estados Unidos con música, cultura, médicos, alegría, talento, azúcar y frutas.
Hablamos de posibilidades concretas: Ferries, un posible puente físico entre los Cayos de Florida-Matanzas y otras Ciudades, reapertura de inversiones en níquel, cobalto, turismo, agricultura, campos de golf, etc. Estas acciones sería enormemente beneficiosas para los dos pueblos, especialmente por los lazos familiares profundos que hay entre los dos países.
Es la hora de eliminar bloqueos darle paso a los negocios,
a la diplomacia, el pragmatismo made IN USA y cubano porque el intercambio económico-cultural es y puede ser infinitamente superiores a cualquier confrontación.
Es mejor y superior un estrechón de manos que un intercambio de cohetes. La verdadera victoria no es resistir una invasión, ES EVITARLA y construir una relación normal de confianza y cooperación. Es la hora de multiplicar los puentes de amor.












