Dicen que cuando Dios hizo el mundo y le tocó el momento de darle vida a una isla en el mar Caribe que se llamaría Cuba tomó un caimán por la cola y lo plantó en medio del mar precisamente en el lugar exacto que antes él mismo había señalado como paso de los ciclones.
Cuentan que fue Adán el que le preguntó intrigado a Dios por qué una isla tan paradisiaca de nobles pobladores- se refería a sus aborígenes Tainos y Siboneyes- la había colocado en lugar tan peligroso, paso de ciclones y tormentas borrascosas que harían del lugar una zona de permanente peligro para la vida de sus pacíficos moradores.
Dios con su sabiduría infinita le contestó a Adán diciendo: “Precisamente porque les he dotado de todo lo necesario para una vida feliz, tomé la decisión- a manera de contrapeso- de colocar a Cuba en el mismo paso de los ciclones para que sus pobladores no se acomoden a la vida fácil y tengan que enfrentar por siempre el peligro de las tormentas y los huracanes. Así aprenderán a luchar por su supervivencia.
Así ha sido por los siglos de los siglos y Cuba sigue ahí, flotando en el encrespado Mar Caribe a 90 millas del “Coloso del Norte”, como si la isla fuera de corcho.
Se anuncia para este viernes 20 de enero el arribo a la Casa Blanca de un ciclón llamado “ Trump” que amenaza con poner al mundo de patas para arriba, echando atrás todo lo andado por sus predecesores en la presidencia de Estados Unidos.
Pero no hay que preocuparse mucho por el ciclón “Trump”, porque Dios fue muy sabio cuando colocó a la isla de Tainos y Siboneyes en el paso de las tormentas. Ya los cubanos están acostumbrados a los ciclones y uno más, por poderoso que sea, no va a cambiar el destino de Cuba.
Les habló para Réplica de Radio-Miami su director, Max Lesnik.











