Traducido del más allá por Max Lesnik
El alacrán y la rana
A propósito de las elecciones Primarias de Iowa en las que el Senador de origen cubano Marco Rubio se anotó una visible victoria quedando en tercer lugar muy pegado a Donald Trump, mientras que el ex Gobernador floridano Jeb Bush, ex padrino político de éste, quedaba relegado a un distante sexto lugar en las urnas.
Según cuenta una vieja fábula, un alacrán cubano y una rana norteamericana, estaban a la orilla de un crecido rio cuyas aguas turbulentas hacían difícil el paso de una parte a la otra. Sobre todo para el alacrán que a diferencia de la rana, no poseía facultades anfibias.
Díjole el pícaro alacrán cubano al ingenuo batracio norteamericano : ¿Ranita de mis amores por qué no me pasas a la otra orilla del río llevándome montado a tus espaldas y te prometo que no te voy a picar con mi envenenada ponzoña?
La rana, aun dudando de la promesa del tramposo alacrán, aceptó pasarlo a la otra orilla, hasta que cuando al llegar a la mitad del río, se produjo el artero picotazo del malvado animalejo de fácil palabra y peores intenciones.
¿Por qué me haces esta tamaña traición, alacrán maldito si yo aun sabiendo de tus malos instintos, te hice el favor de montarte a mis espaldas para cruzar el río y evitar que te ahogaras en el intento?
La respuesta del alacrán cubano no se hizo esperar, mientras la rana agonizaba envenenada por el picotazo : “ Son mis instintos y no puedo evitarlo ¡Es que la traición la llevo en mi naturaleza!
Alguien tiene que contarle a Jeb Bush esta fábula del alacrán cubano y la rana americana. Aunque como dicen en las películas de Hollywood, cualquier semejanza con personas vivas o muertas, es mera coincidencia.
Y hasta mañana jueves amigos de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.











