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Trump y la oportunidad histórica de cambiar la política de EEUU con Cuba


José Manuel Pallí: Trump tiene una oportunidad histórica para cambiar la política de Estados Unidos hacia Cuba + (Audio y Video)
Segunda parte de una entrevista especial para Radio Miami Today
El abogado y analista internacional coincide con el excongresista demócrata Joe García en que el actual escenario político estadounidense podría ofrecer una oportunidad excepcional para comenzar a desmontar el entramado de sanciones contra Cuba. Pallí sostiene que un presidente republicano como Donald Trump podría encontrar menos obstáculos políticos dentro de su propio partido para impulsar semejante transformación.
Por Radio Miami Today
Entrevista: Carlos Rafael Diéguez
Edición asistida por IA
Una pregunta que puede cambiar la historia
¿Podría Donald Trump, precisamente el presidente identificado con una política de fuerte presión sobre Cuba, convertirse en el mandatario que contribuya a poner fin a más de seis décadas de confrontación económica y política entre Washington y La Habana?
Esta interrogante constituye el eje de la segunda parte de nuestra conversación con el abogado y analista internacional José Manuel Pallí, quien ofrece una interpretación particularmente interesante de las recientes declaraciones del excongresista demócrata Joe García.
Las opiniones de Joe García han generado polémica entre cubanos residentes en la isla y en Estados Unidos. Sin embargo, Pallí considera que detrás de sus palabras existe una valoración política que merece ser examinada sin prejuicios.
Y su conclusión es significativa: Trump podría encontrarse en condiciones políticas favorables para impulsar un cambio que otros presidentes estadounidenses no han conseguido completar.


La independencia de pensamiento como punto de partida
Antes de entrar en el análisis de la política estadounidense hacia Cuba, Pallí considera necesario explicar su propia posición.
Recuerda que ha vivido y mantenido vínculos profesionales y personales con diferentes sociedades, entre ellas Argentina, Cuba, Venezuela, España y Estados Unidos.
Pero asegura que nunca ha pertenecido a un partido político.
«Yo jamás he tenido filiación política alguna. Nunca me he afiliado a ningún partido político», afirma.
Para el abogado, esa independencia le ha permitido observar los acontecimientos sin sentirse obligado a defender doctrinas partidistas.
«Siempre digo lo que pienso. A la gente le puede gustar o no».
Esta declaración resulta importante para comprender el resto de la entrevista. Pallí no presenta su coincidencia con Joe García como una adhesión al Partido Demócrata ni como un respaldo político a Donald Trump.
Su razonamiento parte de una interpretación sobre el funcionamiento del sistema político estadounidense y las oportunidades que puede ofrecer determinada coyuntura.
Escuche aqui la entrevista en Audio

Joe García tiene razón, sostiene Pallí
Cuando abordamos directamente las declaraciones del excongresista, la respuesta de Pallí es categórica:
«Yo creo que Joe tiene, como diríamos en cubano, toda la razón cuando dice eso».
El analista explica que desde hace años considera posible que fueran precisamente los republicanos quienes terminaran dando algún paso decisivo hacia la eliminación de las sanciones contra Cuba.
Su razonamiento resulta aparentemente contradictorio.
¿Por qué un presidente republicano, perteneciente al espacio político tradicionalmente asociado con las posiciones más duras hacia La Habana, podría encontrarse en mejores condiciones para cambiar esa política?
Pallí encuentra parte de la respuesta en la relación entre liderazgo político, cohesión partidista y capacidad para adoptar decisiones que rompan con posiciones históricas.
En su opinión, Donald Trump ejerce una influencia extraordinaria sobre su base electoral y sobre una parte importante de la dirigencia republicana.
Esa capacidad de liderazgo podría facilitar una transformación que, impulsada desde un gobierno demócrata, probablemente encontraría mayor resistencia entre sus adversarios políticos.
Se trata de una interpretación política de Pallí, no de la confirmación de que Trump esté preparando esa decisión.
El embargo, el criminal bloqueo no es una sola disposición presidencial
Uno de los momentos más importantes de la conversación surge cuando Pallí me explica que el sistema de restricciones estadounidenses contra Cuba no puede reducirse al bloqueo establecido durante la presidencia de John F. Kennedy en 1962.
Durante las décadas posteriores se han acumulado leyes, regulaciones y medidas administrativas que ampliaron y reforzaron sus efectos.
Entre ellas se encuentran la Ley Torricelli de 1992 y la Ley Helms-Burton de 1996.
Para Pallí, ese conjunto de disposiciones constituye un entramado que considera injustificado desde el punto de vista de su interpretación jurídica.
«Todo eso es un conglomerado de medidas que siempre me han parecido absurdas», sostiene el abogado cubanoamericano.
El abogado llega más lejos todavia, cuando explica que, durante su ejercicio profesional, rechazó trabajar sobre esas restricciones por considerarlas ilegales e ilegítimas.
Esta es una de las posiciones más firmes que expresa durante nuestra conversación-y durante años- en las múltiples entrevistas que le hemos hecho.
Desde su perspectiva, no bastaría con modificar una disposición presidencial o eliminar una sanción aislada.
El verdadero cambio tendría que abordar el sistema en su conjunto.
¿Qué tendría que hacer Trump?
Durante la entrevista surge una pregunta concreta:
¿Cómo podría materializarse esa nueva política hacia Cuba?
La respuesta de Pallí no deja dudas sobre el objetivo que defiende:
«La medida es levantar todas esas sanciones».
Es importante distinguir, sin embargo, entre el objetivo político y los mecanismos jurídicos necesarios para conseguirlo.
Un presidente estadounidense dispone de facultades ejecutivas para modificar o flexibilizar determinadas restricciones económicas, comerciales y financieras.
Pero el levantamiento integral del embargo requiere también modificaciones legislativas, particularmente por las disposiciones de la Ley Helms-Burton.
Por consiguiente, ningún presidente puede garantizar por sí solo la eliminación inmediata de todo el entramado de sanciones.
Lo que sí podría hacer una administración decidida a transformar las relaciones bilaterales es impulsar una política de flexibilización, promover acuerdos y trabajar con el Congreso para modificar las leyes correspondientes.
Precisamente ahí adquiere importancia el análisis político de José Manuel Pallí.
La fuerza política de Trump: ¿un obstáculo o una oportunidad?
Pallí considera que el actual liderazgo republicano presenta características diferentes de las existentes durante otras administraciones.
En su interpretación, Trump posee una capacidad de influencia sobre sus seguidores que podría facilitar decisiones contrarias a posiciones tradicionalmente defendidas por su propio espacio político.
El analista también establece una relación entre determinadas ideas libertarias, la defensa de la libertad económica y las contradicciones que, a su juicio, representa mantener restricciones comerciales contra Cuba.
No obstante, conviene señalar que el libertarismo y el republicanismo estadounidense no son equivalentes, ni existe una posición única dentro de esas corrientes acerca de Cuba.
El argumento central de Pallí es político: un liderazgo con suficiente autoridad interna podría encontrar menos resistencia para promover una transformación profunda.
De acuerdo con su razonamiento, un presidente demócrata que intentara eliminar las sanciones asumiría previsiblemente un elevado costo político frente a los sectores republicanos contrarios al acercamiento.
En cambio, un presidente republicano con gran influencia sobre su partido podría estar mejor situado para neutralizar parte de esa oposición.
En este contexto, Pallí interpreta la propuesta de Joe García como una posición políticamente hábil: correspondería a los republicanos asumir la responsabilidad de impulsar una decisión histórica.
El antecedente de Barack Obama
Aunque esta segunda parte de la entrevista se concentra en las posibilidades políticas del momento actual, resulta inevitable recordar el precedente de Barack Obama.
Durante su presidencia, Estados Unidos y Cuba restablecieron relaciones diplomáticas en 2015, reabrieron sus embajadas y desarrollaron un proceso de acercamiento que permitió ampliar determinados contactos, intercambios y oportunidades de cooperación.
Aquella experiencia demostró que la confrontación permanente no constituye la única alternativa posible.
Sin embargo, también evidenció las limitaciones institucionales de cualquier acercamiento que no consiga modificar el marco legislativo del embargo.
Numerosas restricciones permanecieron vigentes y buena parte de las medidas de flexibilización quedó expuesta a decisiones de administraciones posteriores.
Por eso, una transformación duradera requeriría acuerdos políticos y jurídicos capaces de trascender un período presidencial.
Cuba y Estados Unidos: más allá de las diferencias ideológicas
El debate planteado por Joe García y desarrollado por José Manuel Pallí invita a examinar un problema de mayor profundidad.
Durante décadas, las relaciones entre Cuba y Estados Unidos han estado condicionadas por confrontaciones políticas, diferencias ideológicas, intereses electorales y disposiciones legales que han dificultado la normalización.
Pero las sociedades cambian, los liderazgos políticos cambian y las circunstancias internacionales también.
La pregunta es si quienes ejercen el poder están dispuestos a reconocer esos cambios y actuar en consecuencia.
El comercio, el intercambio académico y cultural, los vínculos familiares y la cooperación en asuntos de interés común constituyen posibles espacios para construir una relación diferente entre ambos países.
Ello no exige que Washington y La Habana renuncien a sus diferencias políticas, sino que aprendan a gestionarlas mediante el diálogo y el respeto a sus respectivas soberanías.
Una oportunidad que todavía debe convertirse en decisión
La interpretación de Pallí no significa que Donald Trump haya anunciado el levantamiento del embargo ni que exista garantía alguna de que lo haga.
Significa algo diferente: que una determinada correlación de fuerzas políticas podría abrir posibilidades que durante años parecieron cerradas.
La historia demuestra que algunas de las transformaciones diplomáticas más importantes han sido impulsadas por dirigentes que, aparentemente, representaban posiciones opuestas al cambio.
La apertura de relaciones entre Estados Unidos y la República Popular China durante la presidencia de Richard Nixon constituye uno de los ejemplos más conocidos.
Naturalmente, las circunstancias de aquel acercamiento no son idénticas a las actuales relaciones entre Washington y La Habana.
Pero la comparación permite comprender que las decisiones internacionales no siempre obedecen a las expectativas tradicionales de los partidos.
Una reflexión final nuestra desde Radio Miami Today
La segunda parte de esta conversación con José Manuel Pallí deja abierta una interrogante que merece ser discutida serenamente.
Para mi Donald Trump pudiera dejar un legado distinto con Cuba:  transformar una política que diferentes administraciones estadounidenses han mantenido durante más de seis décadas bloqueada y darle paso al libre comercio y la cooperación entre ambas naciones.
Nos preguntamos ¿Podría un presidente republicano impulsar una normalización que Barack Obama comenzó, pero que las restricciones legislativas y los cambios políticos posteriores impidieron consolidar?
No existen respuestas definitivas.
Sin embargo, el planteamiento de mi entrevistaso José Manuel Pallí merece ser escuchado, especialmente porque introduce un elemento frecuentemente ausente en el debate sobre Cuba: la posibilidad de reconocer oportunidades políticas incluso cuando proceden de dirigentes con los cuales existen profundas discrepancias.
Lo verdaderamente importante no es determinar qué partido obtendría el crédito político por eliminar las sanciones, sino qué significaría ese cambio para los pueblos de Cuba y Estados Unidos.
Las diferencias ideológicas no tienen por qué convertirse en obstáculos permanentes para la convivencia, el comercio y la cooperación. Y si Trump que se presenta como un gran negociador, con Cuba tiene esa oportunidad.
La política puede continuar siendo un instrumento de confrontación o convertirse en un camino hacia el entendimiento.
Y, como demuestra esta conversación, incluso allí donde parecen existir las contradicciones más profundas pueden surgir oportunidades inesperadas.
Radio Miami Today invita a sus lectores a ver y escuchar la segunda parte de esta entrevista con José Manuel Pallí y conocer directamente sus argumentos sobre Joe García, Donald Trump y el futuro de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

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