El concepto de nación es demasiado inmenso para simplemente ajustarlo a un nombre o una idea. No es solo la tierra donde habitamos, va mucho más allá de nuestros derechos y deberes. Es lo más parecido a la unión de la cultura y el amor a la patria con los intereses nacionales como metas de su conjunto de habitantes, y usarlas como puntos de partida para mejorar cada vez más nuestra nación. Por lo tanto este señor presidente Donald Trump, que nos damos el lujo y el dolor de sufrir, no se asemeja ni remotamente a ni siquiera representar una nación. Trump no es nación.
Dentro de unas horas, pasado mañana viernes 16 de junio de este año 2,017, Miami recibirá con honores la visita del presidente de Estados Unidos. La parte de la comunidad de inmigrantes cubanos que rechaza su nación de origen, que son auto llamados con un extraño e improbable calificativo de ”exiliados”, está de fiesta. Piensan que este hombre anti presidenciable, viene a la carga de virar a la inversa los logros del presidente Barack Obama, quien hizo algunas cosas aceptables con la nación cubana, incluyendo las relaciones diplomáticas y ser el primer presidente en visitar la isla en 88 años. Aunque todo fuera buscando mejoría en los deseos del imperio.
Estos disidentes y exiliados histéricos (no históricos como se les quiere llamar), presienten que todo lo logrado por Obama con el gobierno y pueblo cubano, será barrido por este nuevo adalid de la “democracia representativa” / Made in USA, que aplauden sin aún saber qué pasará, estando seguros que todo será revertido y que volveremos a las épocas “bushistas” en que no se podía viajar a la isla y se tenía que hacer por terceros países, casi escondidos. Cuando tampoco se dejaba visitar a familiares para acá. Así mismo las remesas estaban reducidas y controladas. En fin estos grupitos de cubanos que rechazan su patria, muestran gozo incontrolable esperando que “su Trump”, les complazca y arremeta contra lo establecido.
El rumbo de la política con Cuba deberá seguir su curso de entrelazar negocios, incluyendo todo lo que se ha hecho posible la nueva diplomacia, cultura, deportes, medicamentos, alimentos, etc., entre los dos países y aunar esfuerzos y no aislar que es un viejo elemento que ya hasta pasó de moda. Las compañías estadounidenses que tienen relaciones de negocios con la isla, gozan de grandes intereses que les mueven y no aceptarán, a estas alturas del juego, que una nueva y estúpida línea les impida sus negocios, basado en mezquinos y pequeños intereses políticos.
Hay que enterarse bien de como y donde van los tiros, cuando el Secretario de Estado, Rex Tillerson, sentenció ante el Congreso acerca del futuro de las relaciones con Cuba y cito: » El acercamiento general es permitir que esta comprometida y continua actividad de comercio continue tan lejos como se pueda» . Por lo que muestra una vez más que la politica internacioinal hacia Cuba no dependerá jamás de las opiniones ni deseos de unos grupitos desestabilizadores. Los intereses nacionales estarán siempre muy por encima de todo eso.
Señores de la nomenclatura de nueva clasificación americanocubanomiamense, el señor Trump no llegará a buscar su simpatía agrediendo los intereses de su país que ya ve a Cuba con distintos ojos. No esperen milagrosos cambios de ruta. Ya no estamos en campaña electorera y este hombre que ocupa el liderazgo de la nación, ya no necesita sus votos.
Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís.










