El día de ayer fue muy ocupado para el presidente Barack Obama de visita en La Habana con su familia. También lo fue para los anfitriones criollos como es de suponer. Las reuniones fueron en la Plaza de la Revolución para la tradicional ofrenda floral al apóstol José Martí. Así también el lente atrevido de un fotógrafo muestra en alguna prensa digital y escrita, el busto con la cara de Obama serio, con la mano en el pecho, en el momento solemne durante los himnos de las respectivas naciones, entonadas por niños de un coro y detrás, como una sutil maniobra de la vida, se refleja la imagen del Guerrillero Heroico, nuestro Ché, en el edificio a su espalda como si le sirviera de guía espiritual. Pudiera tratarse de un hecho casual o quizás tendrá alguna semblanza a la anterior vida – del abogado y ex senador de Illinois – durante sus años de rebeldía en su juventud.
Hubo entre otras cosas importantes un encuentro oficial con el presidente cubano, General Raúl Castro Ruz, donde se le rindió honores de recibimiento a su investidura de primer mandatario de Estados Unidos. Así también se ofreció una conferencia de prensa donde ambos hablaron de varios temas. En esta ocasión el invitado hizo gala de sus dotes de oratoria y mostró, sin la menor duda, su talento, habilidad, inteligencia y diplomacia, sin que esto intente hacer entender de la vigencia de nuestro presidente cubano presente allí también.
Según informaciones de fuentes de crédito, los comentarios de los cubanos de a pié, tanto aquí como en la isla, aseguran una nueva y mayor simpatía sobre el visitante, Obama, que dicen haberse echado a muchos en el bolsillo. Después en reunión con un numeroso grupo de empresarios de E.U. que fue al evento como parte de sus intereses en su presencia negociante en la isla, incluyendo también a cubanoamericanos del Miami del revuelto norte, mostraron apoyo a las ideas expresadas donde se felicitó y se mostraron gestos de posibles ayudas a ese nuevo estilo económico que se encuentra en aumento en Cuba después de aperturas donde ya se calcula en más de medio millón de propietarios y empleados por cuenta propia. “Nos sentimos muy orgullosos de poder ayudar” expresó finalmente el invitado de la Casa Blanca.
Por otra parte la señora Michelle Obama, se reunió con muchachas estudiantes para compartir las experiencias de estas y el proyecto donde se encuentra la primara dama enfrascado sobre dar vigencia a lograr que se puedan incorporar a las escuelas más de 62 millones de niñas y jóvenes que hoy no lo pueden hacer en el mundo.
Otro acierto de los visitantes fue compartir en uno de los nuevos restaurantes cubanos de propiedad privada, conocidos por “paladares”, donde degustaron de una excelente comida estilo cubano, brindada por el chef de “San Cristobal”, famoso por sus platos.
Hay algo muy interesante sobre una entrevista que Obama brindó a un periodista de la cadena ABC News, David Muir, donde, entre otros aspectos de su visita, destacó que aunque no estaba en los planes del protocolo visitar el líder de la Revolución Cubana, Comandante Fidel Castro Ruz, al borde de cumplir sus 90 años de edad y enfermo, afirmó que no tiene algún problema con semejante cita, siempre que el líder cubano tenga la salud suficiente para realizar esa visita, “como un símbolo del final de este capítulo de la guerra fria”, recalcó. Así como también aseguró que no sabe cuando esa reunión podría tomar lugar.
Claro que de realizarse esta, en este viaje, donde aún queda algunas horas para su terminación – cualquier cosa puede suceder – se entendería perfectamente que Obama legitima la Revolución Cubana, que dura ya 57 años. Y no solo su visita pudo ser de estado sino política también.
De esta Republiquita Bananera de Miami, les aclaro que se encuentra algo revuelta, en los predios de los cavernícolas, que hasta han usado su motonivelarora (cilindro en cubano), para pasarle repetidas veces por encima al retrato de Obama, frente al “cuartel de los impotentes”, el Restaurante Versailles de la Pequeña Habana. Allí se volcaron las manifestaciones de repudio al viaje del presidente a Cuba. Cosa que nunca está de más destacar, aunque no como los medios controlados que lo dan como primicia, opacando otras realidades que la gente necesita oír y ver.
Así las cosas nos despedimos por hoy, ya les contaremos como fue el juego de Cuba contra los Tampa Bay, que se celebra en los momentos de este comentario, en el Estadio Latinoamericano, donde por primera vez se encuentran compartiendo un juego de pelota, los dos presidentes de ambas naciones juntos … aunque no revueltos.
Les habló “Desde Miami”, Roberto Solís.










