Siguen y aumentan las multas y el derecho al abuso.

Después de algún tiempo de ausencia involuntaria, vuelvo con mis habituales comentarios para disfrutre de los amigos y  castigo a los enemigos de Cuba.

                      Siguen y aumentan las multas y  el derecho al abuso

    La multa es una penalidad establecida en el Código Romano, como para castigar a los infractores de las leyes. Estas se escenifican en cada nación de acuerdo a sus legislaciones individuales.  Por lo que no debieran tener valor jurídico internacional.

   Por esto último es lo que no se comprende ese uso de la fuerza contra acciones determinadas de una nación contra otra y  se acepten sin el correspondiente “pataleo” y lucha por evitarlas. Cuba es protagonista habitual de estos enredos siempre haciendo sin desearlo que otros en gestos de amistad, sean los perjudicados.

   Se acaba de multar a un banco canadiense por casi un millón de dólares por permitir utilizar estadounidenses en viajes en grupos de interés hacia la isla, cosa que  es usual en todas las naciones y está comprendido entre las disposiciones que autorizan estas operaciones. Inclusive aun después de lo ratificado por el anti presidenciable Donald Trump, que insiste en que los gastos por esos viajes deben ser solo utilizados por grupos y no individuales. Por cierto paragógicamente  dando cabida a que los anfitriones de Cuba, sean cada vez más exclusivos en mostrar las partes positivas de su país que tanto critican y combaten.

    Hay una organización internacional conocida por Alianza para el desarrollo de políticas renovables hacia Cuba (ARCPF en inglés), que recién fue multada con $ 10 mil por alguna traquimaña del revuelto y brutal así como contra American Express con $ 204,277. En años recientes ya suman la estratosférica cifra de unos $ 2,850 millones en multas  a solo unce empresas,  siete de Estados Unidos y cuatro de otras naciones. No obstante la Perla de las Antillas sigue y seguirá siendo atractivo exclusivo para compañías y personas individuales del extranjero por sus atractivos naturales y sus potenciales económicos. Nos preguntamos hipotéticamente, ¿ cómo sería la cosa si no existieran esta trampas y trabas…?

   Cuando estas cosas se informan,  y curiosamente en este caso la exclusiva local la tememos en Radio  Miami, los agoreros del gueto están de fiesta y para los anticubanos que parecen gozar esto  de lo increíblemente criminal de los hechos que tratan solo de impedir, como vehículo del injusto bloqueo al pueblo de Cuba y  que sea solo  el único que sale perjudicado,  ya que estas acciones solo tratan de evitar que esos once millones de  cubanos reciban los beneficios de una relación internacional a la  que hoy multan.

                                    Sigue la incertidumbre trompista.

   Se llenan planillas de todo tipo y fotos de pasaportes al momento” seguido de dos nombres propios de personas y  teléfonos,  indistintamente, reza un cartel – cuentapropista –  a unos pasos frente a la Embajada de Estados Unidos en La Habana.

   Esto se ha aumentado en cuanto  los restringidos servicios diplomáticos que desde hace poco se ofrecen a esa cede para los cubanos. Ahora hay que ir hasta Bogotá, Colombia, si se desea emigrar a Norte América yanqui y a cualquier otra nación, incluyendo esta última,  que  se desee y  que haya embajada de ese país, para una visa de visitante. Esto encarece los trámites  y entorpece a los solicitantes cubanos y solo a ellos en todo el mundo, como única nación con esos obstáculos para viajar.

    La cosa la ha complicado el mandatario Trump en su locura paranoica contra Cuba, complaciendo solo a un sector de línea dura contra Cuba, que no tiene límites pues con esas regulaciones de reducir el personal diplomático de la capital cubana, solo complica a los cubanos de a pié mayoritariamente, que desean visitar a sus parientes  o emigrar  a Estados Unidos.

    Los criollos de la isla se preguntan una y mil veces qué habrán hecho mal para recibir estos castigos del mandamás yanqui.

  Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís Ávila.

Otras publicaciones

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *