Traducido del más allá por Max Lesnik
Si de discriminación en viajes se trata
El gobierno de Estados Unidos por boca del Secretario de Estado John Kerry , cediendo a las presiones de la extrema derecha cubana de Miami, ha hecho suyas las críticas al gobierno cubano por mantener vigente una regulación del Departamento cubano de Inmigración según la cual los ciudadanos norteamericanos nacidos en la isla, no pueden visitar su país de origen en naves marítimas, aunque si pueden hacerlo ingresando por la vía aérea como hacen todos los años más de medio millón.
Demás está repetir de que somos partidarios de la eliminación de dicha prohibición que fuera dictada años atrás, como medida de seguridad antiterrorista, dado los numerosos casos de graves hechos delictivos cometidos por cubanos tanto de la isla, con el secuestro de embarcaciones para salir del país, como por cubanos residentes en Estados Unidos- algunos de ellos ciudadanos norteamericanos- realizando intentos de ingresar a territorio cubano de manera ilegal, para cometer actos de terrorismo. Esa y no otra fue la razón de la medida dictada entonces, que nada tiene que ver con los viajes de cruceros a la isla como los que ofrece la compañía Carnival.
Pero si ahora se presenta este caso como una actitud discriminatoria por parte del gobierno de la isla contra los ciudadanos norteamericanos de origen cubano, por otra parte también se pudiera afirmar que el gobierno de Estados Unidos establece una flagrante discriminación contra los ciudadanos norteamericanos que no son de origen cubano, a los cuales no se les permite viajar libremente a Cuba en calidad de turistas como hacen a todas las naciones del mundo.
Para quienes no lo sepan, o quieran ignorarlo, Cuba es el único país del globo terráqueo al que los ciudadanos norteamericanos no pueden viajar libremente, a menos que cumplan ciertos requisitos especiales y se comprometan a no realizar actividades turísticas durante su estancia en la isla. Eso también es una flagrante discriminación a lo que el Secretario Kerry no hace alusión cuando habla de discriminación de viajes a Cuba.
Lo que es igual no es trampa. Y para hacer justicia verdadera y no selectiva, que Cuba elimine la prohibición de viajar a la isla por mar a los ciudadanos norteamericanos de origen cubano y que Estados Unidos a la vez elimine la prohibición de hacer turismo en Cuba a todos sus ciudadanos por igual. Eso sería reciprocidad y no imposición del uno contra el otro.
Mr. Kerry, “un pasito alante varón”.
Y hasta el próximo lunes amigos de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.
