Si se hubiera contado con un mínimo…

   Los procesos históricos son narrados primero por los protagonistas y después por los que les  toca seguir la historia. Cuando regresamos a los años donde la insurrección cubana contra las distintas dictaduras sufridas por su pueblo, comprobamos cuánto sacrificio costaron esos procesos.

   En nuestro caso la última  etapa insurreccional cubana fue sostenida económicamente  por los esfuerzos de los cubanos, en su inmensa mayoría de a pie, como se les conoce a  los más humildes. Rara era la ocasión donde las contribuciones a esas luchas provenían de bolsillos abultados. Sobre todo la adquisición de armas para los enfrentamientos de las guerrillas tanto de los montes como las zonas urbanas, esos fondos se lograban con colectas de peso a peso entre la población, con la emisión y ventas de bonos, etc., tanto en Cuba como en su diáspora, principalmente la de Estados Unidos, y donde desde aquí precisamente se producían los modestos embarques de estos equipos bélicos, que se hacían de manera clandestina,  que incluían uniformes, armas y avituallamientos, así como dinero en efectivo para la subsistencia de los elementos revolucionarios del clandestinaje. De estas acciones se pueden destacar las logradas durante las luchas de los años treita contra Machado y  la última  dictadura sufrida en la isla con la presencia de Fulgencio Batista. Donde en esta nación tanto cubanos como algunos estadounidenses contribuían como subscritos a esas donaciones que se convertirían fundamentalmente en compras de armas para los insurrectos en la patria, entre otras cosas.

   Sin embargo hoy vemos como tanto el gobierno estadounidense, como otros, así como diferentes  capitales, subsidian a una escuálida contrarrevolución tanto interna como externa que actúa contra  su propio  pueblo cubano.

   Hasta una estación de radio y televisión son pagadas por el gobierno norteamericano de turno, con cifras que sobre pasan varias decenas de millones de dólares, incluidas en los  presupuestos nacionales como si fueran gastos para el beneficio social de los contribuyentes estadounidenses. Ahora mismo la cifra se sitúa en unos $ 30 millones solo para el sostenimiento de Radio y TV Martí, emisoras yanquis que solo existen para subvertir el orden y la desestabilización  de nuestra patria sin algún beneficio para los residentes de este país. O sea que la “contra” cuenta con ser parte del presupuesto de una nación entera contra los criollos cubanos a expensas de los propios contribuyentes nacionales. Además de unos $ 28 millones más para la contra en sí. Todo esto lo pagan los impuestos que son abligados ap abonar por parte del pueblo de esta nación.

      En estos momentos se encuentra dirigiendo uno de estos aparatos desestabilizadores,  un repugnante personaje que ha sido todo un ejemplo de maldad divulgadora en Miami desde sus micrófonos que tanto le produjeron,  hasta que se traslada a esta nueva actividad provocadora. Pedro Tomás Regalado Valdés, más conocido por Tomasito Regalado, es hoy nada menos que le director de las aberrantes emisoras Radio y TV Martí. Este es el   digno alumno  y  heredero de su padre quien cumplió muchos años de cárcel en Cuba por sus criminales actos contra el pueblo.

      Además de que también se estipulan otras decenas de millones para el sostenimiento de los grupúsculos radicados en la isla y sus aventuras locales contra su propio pueblo. Estos últimos fondos son administrados por los lidercillos de un “exilio histórico” (léase histérico) que por lo regular estos dineros  se quedan en inmensa mayoría, en Miami y Washington, con sus  personajillos que manipulan  estos fondos, como “Gastos de Administración”. A los escuálidos tontos útiles de la isla,  solo les llega una ínfima parte como limosna. Todo esto es un negocio claro está, que el gobierno americano lo conoce muy bien.  Como un ejemplo se ha comprobado que se pagan a los escasos manifestantes con florecitas por la Quinta Avenida de Miramar en La Habana, unos  20 USDL por persona pero que sus “tesoreros” solo les entregan unos cinco dólares a cada cual, por cada procesión, quedándose sus “dirigentes” con el resto de esos presupuestos para usos privados.

   Este sujeto Tomasito,  con mucho “bombo y platillo” acaba de inaugurar una línea de teléfono directa nada menos para que se  use  en denuncias a  las “violaciones de derechos humanos” en Cuba. Yo me cuestiono, “solo en Cuba” y por qué  no en Estados Unidos también  ya que es una emisora de denuncia  de esta nación, esto sería un acto democrático, o no.

   Bueno, resumiendo, si la lucha contra Batista hubiera contado con  solo una ínfima parte de los respaldos económicos y presupuestos otorgados a la contrarrevolución actual en Cuba, otro gallo hubiera cantado distinto entonces y se hubieran evitado tantos crímenes durante los siete años de tiranía.

   Les habló, Roberto Solís, Ávila.

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