
Sin embargo Donald Trump, en sus dos mandatos, ha revertido ese acercamiento. Interrumpió cruceros, limitó remesas, restringió vuelos a aeropuertos fuera de La Habana y ahora en su segunda administración está aplicando presión máxima: cierra créditos a las pequeñas empresas cubanas, limita el comercio con terceros países y amenaza con grandes aranceles para aquellos que pretendan llevar petróleo y otros recursos a Cuba. Acciones violadoras de los derechos humanos.
La diferencia clave de Cuba con Vietnam es brutal: Vietnam mató a más de 58 mil estadounidenses y más de dos millones de vietnamitas murieron en la guerra con EEUU, pero hoy las dos naciones tienen una relación comercial de más de 150 mil millones de dólares despues que normalizaron sus relaciones en 1995. Vietnam sigue siendo socialista y EEEU tan capitalista como antes. Es absurdo que CUBA Y EEUU países tan cercanos, mantengan tóxicas relaciones por más de 67 años.
Y la pregunta se cae de la mata, al decirlo en buen cubano ¿Por qué Vietnam sí y Cuba no? No es ideología ni distancia histórica. Es pura política estadounidense: Cuba está a 90 millas de Florida.
Pero no puede olvidarse que la diáspora cubano-americana, especialmente en Miami, es un bloque electoral decisivo. El lobby anti-castrista sigue muy fuerte en Florida, estado clave en las elecciones presidenciales cuando se acercan en noviembre la contienda de medio término.
El embargo o Bloqueo, contra Cuba está codificado en ley, mientras Vietnam no tenía ese obstáculo.
Miami y la política interna de Estados Unidos pesan más que los muertos en Vietnam. Mientras la generación mayor de cubano-americanos mantenga la influencia y la filosofía de cerco económico el sufrimiento de las familias de ambas orillas persiste.
Datos recientes de la Oficina Nacional de Estadística e Información de Cuba indican que las empresas privadas están muy por delante del sector estatal en la Isla. La situación en Cuba es compleja, pero no se resuelve con operaciones militares y bombas. Además corren nuevas circunstancias en la Mayor de las Antillas con las transformaciones anunciadas por Cuba en el sector de la economia, con la libertad de poder invertir los emigrados cubanos en su tierra y ser dueños de sus propios negocios. No estaría mal la idea que el actual presidente Donald Trump se monte en un avión y vaya a dialogar con La Habana como hizo Obama, se tome una botella de Habana Club y se fume un buen puro cubano, porque esa estrategia de presión y cerco, sin conversaciones al más alto nivel, dilata el conflicto. El mundo no nesecita de guerras, sino de Paz y de Pan.










