
La ficha del individuo lo dice todo. Desempleado con antecedentes penales y reincidente en eso de realizar actividades similares con el deliberado propósito de provocar un incidente con las autoridades del orden público en el cual la bandera de Estados Unidos pudiera rodar por los suelos y presentarse el hecho ante la opinión pública norteamericana como una prueba del irrespeto que se siente en Cuba por la enseña estadounidense de las barras y las estrellas.
Aquí en Miami desde donde se fraguó la trama esperaban que la provocación con su onda expansiva llegara hasta la Casa Blanca. Pero la cosa no pasó de una fotografía desplegada en alguno que otro sitio de la Internet enemigo de Cuba, siempre a la caza de algún incidente cualquiera que les sirva para acusar al gobierno de la isla de represor y “sangrienta dictadura”.
El agente provocador goza de perfecta salud. Un golpe y un arañazo pero la bandera de Estados Unidos no sufrió deshonra alguna y los que pagan desde Miami por ese tipo de provocaciones han quedado frustrados otra vez más en sus empeños por buscar un incidente en Cuba que les permita incitar a la opinión pública norteamericana contra el gobierno de la isla con el fin de enturbiar las relaciones entre los dos países , ahora que el Presidente Trump anda buscando pleitos por todas partes.
En Cuba no se mancillan ni se queman banderas. Ni la de Estados Unidos ni la de ninguna parte.
Todo fue por un puñado de dólares. Pero se quedaron con las ganas.
Les habló para Réplica de Radio-Miami su director Max Lesnik.










