Por un puñados de dólares

 

                         

 

maxresdefaultCuantos no sé pero no creo que sean muchos los  dólares  que  le pagaron desde Miami  a  un  hijo putativo del poderoso vecino  del norte por presentarse en el desfile  del  Primero de Mayo  en La Habana, desplegando una bandera de Estados Unidos en un acto solitario de show mediático  en medio de los  millones de cubanos  que concurrieron   a la  Plaza  de la Revolución en el día de los  trabajadores en  testimonio elocuente  de verdadero patriotismo y cubanía.

La ficha del  individuo lo dice todo. Desempleado con antecedentes penales  y reincidente  en eso de  realizar  actividades similares  con el deliberado  propósito de provocar  un incidente con las autoridades del orden público en el cual  la bandera de Estados Unidos pudiera rodar por  los suelos y presentarse el hecho ante  la  opinión  pública norteamericana como una prueba del irrespeto que se siente en Cuba por  la enseña estadounidense de las barras  y  las  estrellas.

Aquí en Miami desde donde se fraguó la trama  esperaban que la provocación con su onda expansiva llegara  hasta  la  Casa Blanca. Pero la cosa no pasó  de una fotografía desplegada  en  alguno que otro sitio  de la Internet enemigo  de Cuba, siempre a la caza de algún  incidente  cualquiera que les sirva para acusar al gobierno de la isla de represor y “sangrienta dictadura”.

El agente provocador goza  de perfecta salud.  Un golpe y un arañazo pero la bandera de Estados Unidos no sufrió  deshonra  alguna y los  que pagan desde Miami por  ese tipo de provocaciones han quedado  frustrados  otra vez más  en sus empeños por  buscar un incidente en Cuba que les permita incitar  a la opinión pública norteamericana contra el gobierno  de la  isla con el  fin de enturbiar  las  relaciones entre los  dos países , ahora  que el Presidente Trump anda buscando pleitos  por  todas partes.

En Cuba no se mancillan ni se queman banderas. Ni la  de  Estados Unidos  ni la de ninguna parte.

Todo fue  por  un puñado  de dólares. Pero se quedaron con las ganas.

Les habló para Réplica  de Radio-Miami su director Max Lesnik.

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