
Durante una rueda de prensa, el portavoz adjunto del secretario general, Farhan Haq, subrayó la urgencia de la situación y el carácter humanitario de las gestiones en curso, destacando que «hemos estado hablando con varios países interesados en ayudar a Cuba para asegurarnos de que, por razones humanitarias, Cuba tenga el combustible que necesita para sus necesidades humanitarias». Estas declaraciones evidencian la preocupación de la comunidad internacional ante el deterioro de las condiciones energéticas en la isla, así como la voluntad de diversos actores de contribuir a aliviar la crisis.
El contexto actual refleja cómo el endurecimiento de las sanciones estadounidense, particularmente el bloqueo energético, ha restringido las capacidades de Cuba para garantizar el suministro de combustible, afectando sectores clave como la generación eléctrica, el transporte, la producción de alimentos y los servicios básicos. Esta situación ha derivado en apagones prolongados y dificultades generalizadas, lo que refuerza el llamado a una respuesta internacional solidaria que permita mitigar el impacto humanitario sobre la población cubana.