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Otro grande de la Radio cubana, Julio Antonio Azaharez recordarlo vivo

 

En horas de la mañana  recibí la noticia infausta de la muerte de Julio Antonio Azaharez, a través  de Luis Manuel Legra. Julio fue un acucioso estudioso de la radio, muy creativo como realizador de sonidos y un artista muy audaz.

En el Muro de Camilo Velasco el director de la Voz del Niquel hizo la siguiente reseña: «Desde la Voz del Níquel Profundamente consternada se encuentra la familia de la radio en Moa, en la Provincia de Holguín, Cuba al conocer la noticia del deceso hoy de nuestro entrañable compañero Julio Antonio Azahares Montero. Director de programas, escritor y realizador de sonidos que dedicó 42 años de su vida a su más grande pasión: La Radio.
Hemos perdido a un extraordinario profesional y un compañero querido; pero su historia en esta emisora quedará perpetuada en numerosos premios obtenidos y en cada uno de los programas de radio que escribió y dirigió por más de cuatro décadas.
Adiós querido Julio, tu impronta quedará en los estudios y pasillos de esta tu emisora querida, en tus compañeros y en los miles de oyentes a quienes dedicaste todo tu talento».
Por su parte Iris Margarita Ricardo Ramírez desde Canadá nos envió su opinión: «Destaco en esta reseña, que fue un profesional inmejorable, con un conocimiento de la música y sus raíces, dignas de un especialista en la materia.
No digo ‘vuela alto’ porque las personas como el, no se van, se quedan en el recuerdo quienes tuvimos el honor y el privilegio de tenerlo como colega, amén de que su carácter era un remanso de paz y sosiego; Julito, nuestro Julito vivirà por siempre en la memoria, de su colectivo, familiares, vecinos y conocidos.
La eternidad lo recibe como siempre fue, respetuoso, amable, buen ciudadano, amigo y hermano»


Gladys Molina,por su parte publicaba: » Todavía no lo creo, y me repito a mí misma: Julio Antonio Azaharez no se ha ido del todo. Se queda en cada micrófono que aprendí a mirar sin miedo, en cada palabra que él corregía con paciencia de maestro, en cada emisión de Carita de sueño donde fui el hada de la fantasía a la que enseñó a hacer magia en éste medio.
Hoy duele despedirlo, pero también toca agradecer. Gracias por los años compartidos en «La Voz del Níquel», por tu amistad sincera, por los consejos que me dabas justo cuando más los necesitaba. Juliano, como siempre te dije, fuiste de esos compañeros que no solo te enseñan un oficio: te enseñan a quererlo. Contigo aprendí a valorar la radio, a escucharla con respeto, a amarla como se ama una vocación.
Cada programa fue una lección disfrazada de sueño, y cada consejo, una semilla que hoy florece en quienes seguimos creyendo en este medio.
Se va un gran hombre de radio. Queda su voz, su ejemplo, su huella imborrable en La Voz del Níquel. Gracias, querido Julio, por tanto amor.

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