Traducido desde el más allá por Max Lesnik
Los medios de comunicación en español del sur de la Florida – en su casi totalidad dedicados a la industria del anti-castrismo-están pasando en estos momentos por una aguda crisis económica como consecuencia de la disminución de publicidad comercial que hace incosteables esas empresas con unos gastos de producción que no se ajustan a la realidad del mercado.
La punta del iceberg sobre la crisis de las emisoras Cloacas de Miami salió a la luz cuando hace poco tiempo salió del aire la emisora de televisión “Mira TV” que operaban unos inversionistas venezolanos que habían comprado ese Canal a unos cubanos dueños de las Clínicas Pasteur. “Mira TV” nunca levantó cabeza y con su salida del espectro televisivo del sur de La Florida los millones invertidos se convirtieron en sal y agua al irse por la cloaca.
Ahora la emisora de televisión que anda en serios problemas económicos es “América TV” en manos de un empresario español de apellido Vasallo que representa intereses de inversionistas extranjeros- mejicanos y españoles- que se creyeron el cuento de que Miami era un buen lugar para ganar millones con poco riesgo lo cual dista mucho de la verdad. Estaban esperanzados en vender el Canal al gobierno de Estados Unidos por 40 millones de dólares para utilizar sus frecuencias para líneas de teléfonos celulares pero la operación no se llevó a cabo y el tal Vasallo y sus socios extranjeros se quedaron con las ganas.
Solo hay que sintonizar ese Canal Cloaca para darse cuenta de lo mal que les va de un tiempo a esta parte. Los ratings están por los suelos y los anuncios cada día son menos y de poca monta por lo que ya están ajustando el presupuesto de gastos de la empresa y se esperan recortes en salarios y despido de personal.
La crisis total del Canal Cloaca “América TV” está al doblar de la esquina, me dice un Duende trabaja allí. A menos que aparezca un “Bobo de la Yuca” que compre el cuento de que Miami es un buen lugar para invertir en televisión. Están pidiendo el agua señas. Diría yo.
Y hasta la próxima entrega de E Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.
