Obama: Ver o no ver a Fidel

Traducido del más allá por  Max Lesnik

 Obama: Ver  o  no ver a Fidel

Ser  o no ser  es  la  primera línea  de un soliloquio  de   “Hamlet” del escritor  británico  William Shakespeare,  una  de las obras más  universales  de  la  literatura inglesa.  La  frase viene  bien  a  la actualidad  con motivo  de  la  visita  a  La Habana  del  Presidente norteamericano Barack Obama.

obama-fidel-castroVer  o  no ver  a  Fidel: Esa  es  la cuestión.  Si  no  lo  hace, la  visita  de  Obama a Cuba no será  otra cosa  que un  paso más  en  el  camino lento a  la  normalización de  las  relaciones diplomáticas  entre  los  dos  gobiernos,  pero se quedará corto  en cuanto  a  una total y plena   reconciliación  entre  las  dos  naciones  vecinas, separadas  por  más  de  medio siglo de  contradicciones que solo  pueden ser  superadas  cuando  el poderoso  Goliat  del  norte,  reconozca  plenamente  la legitimidad de la  Revolución cubana  del  pequeño  David,  encarnado  en  la  figura de su  líder   Fidel  Castro Ruz. Es cuestión de  imagen y  simbolismo.

En  un paralelismo  histórico  no  muy  lejano tendremos  que  recordar  que  cuando  el  Presidente norteamericano  Richard Nixon visitó  a  China en  la  década  de los  años  sesenta  del pasado siglo XX, en busca  de  la  normalización de las relaciones  entre  Estados  Unidos  y  la  China Revolucionaria  y  comunista,  no  tuvo vacilación  alguna  en  cuanto  a encontrarse con  el  líder  del  pueblo   chino,  el Presidente Mao  Tse Tung. No haberlo  hecho  hubiera  sido  un  gravísimo error,  por  cuanto  el mensaje  hubiera sido  interpretado   por la parte  china como que  de  Washington había  segundas intenciones  con  la  visita  presidencial  de  Nixon.

El presidente  norteamericano   de entonces  no  tuvo  vacilaciones  en cuanto  a lograr  su  objetivo  real  de su visita  a China. Tenía  que  entrevistarse  con  Mao-  y  así  lo hizo- para  demostrarle  al  gobierno, al  pueblo   chino y al  mundo, que  su país y su gobierno   querían  de  verdad  doblar  la  página  de  las  confrontaciones  para  iniciar un  nuevo capítulo  en  las relaciones  entre  Washington y Pekín.

No  pensaba  Nixon  entonces  en  lo  que  pudieran decir la  colonia  china  de  San  Francisco  de su  viaje a China   ni de  su decisión, valiente políticamente  de  entrevistarse  con Mao Tse Tung, el  símbolo de la  China revolucionaria  en  Pekín.  ¿Vacila acaso   Obama  por  lo  que piensa  de su viaje  a La  Habana  la  extrema  derecha cubana  de  Miami?

El  Presidente  Barack  Obama  está  en la  capital  cubana   y todavía  tiene  tiempo de  entrevistarse  con   Fidel  antes   de su salida  de la  isla. Lo  han hecho  anteriormente  todos  los  Jefes  de  Estado  del  planeta que han  visitado  Cuba,  incluidos los  últimos  tres Papas  de la Iglesia Católica cristiana. Para  decirlo en   cubano: Un pasito  más  y  llegamos.

Reconocer  a  la  Revolución  cubana.  Ese  es  el  dilema  del  Presidente  Barack Obama  en  su  vista a La  Habana . Ser  o no  ser,  esa es  la  cuestión. De no ver Obama a Fidel ahora,  en este viaje  a  La  Habana,  la  reconciliación  entre Estados Unidos y Cuba  será más dificultosa y a través de  un  camino  pedregoso,  minado  por  saber Dios  cuantas  malas intenciones  de  los  enemigos  de la  amistad  y  la  reconciliación entre  ambas  naciones.

El  arribo  del  Presidente Obama  a  La  Habana ayer  domingo  fue  frio  y  lluvioso. Su despedida  pudiera  ser cálida  y  con un  sol  radiante  de  esperanza. Ojalá  que  así sea. Ser  o  no  ser.  Ver  o  no ver a  Fidel.  Ese es el  dilema  del  Presidente Obama.

Y hasta  mañana martes  amigos  de El  Duende  que con mi gallo  me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.

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