Síguenos

No hace falta ser fotógrafo, solo deseos de serlo

   

   Después de ver un reportaje en una prensa local, que hace algunas veces cosas buenas para leer, sobre la pobreza en Miami, se destacan en mi mente las fotos obtenidas por una camarita de un celular que ilustra ese trabajo.

Muchos sabemos que el nivel de pobreza de Miami Dade es del 20 % de todos los humanos.  Además que el salario promedio es del 88 % del que promedia el Estado. O sea que no llegamos ni siquiera a ser algo igual o más solventes que en toda la Florida, con toda y la propaganda que se hace para atraer mentirosamente al foráneo.

En ese pequeño pero contundente reportaje, se muestran imágenes de personas en la más deteriorada pobreza, durmiendo  a la intemperie y buscando sobras de alimentos y otras cosas en tanques de basura. Detrás, en las fotos,  los rascacielos multimillonarios que contrastan con una realidad distinta.

Todo esto me ilumina una idea, que pudiéramos echar a andar en la práctica. Casi todos los miembros de la Alianza Martiana y sus organizaciones que la componen, poseen teléfonos celulares y estos están equipados con camaritas. Si estuviéramos más alertas de nuestro común  entorno – este es el lugar donde hacemos nuestra vidas –  podríamos retratar y grabar los ambientes que no se publican  habitualmente en la prensa dirigida  que nos gastamos por acá y enviarlos a nuestra Radio Miami.

Estas posibles fotos de desaciertos incongruentes con una realidad en la aparente y reluciente sociedad, que es objeto de un gran  turismo mundial, harían la diferencia dentro del fabricado “sistema ideal” para ese consumo y disfrute de  los que así se lo pueden gastar.

No se trata de hacerle sabotaje a la industria turística del gueto, no es esa nuestra intención, sino otra sobre destacar la verdad de lo que realmente adorna esta área, como puede suceder en cualquier otro lugar. La Habana, por ejemplo, es objeto permanente de los medios locales y algunos nacionales, sobre sus innumerables problemas,  pero siempre eludiendo las virtudes que también forman parte del entorno.

Esos aportes de los amigos podrían dar comienzo a una especie de álbum virtual que pudiera mostrarse,  por etapas,  en cualquier momento.

Esto me recuerda cuando debajo de las autopistas y sus entronques en pleno “Downtown”, hace algunos años,  en Miami,  se erigían  ciudadelas de cartones y anuncios abandonados,  donde vivían cientos de desamparados e indigentes. Viene a mi mente que algunos se robaban la electricidad de los postes del alumbrado en esos lugares para poder usar hornillas para cocinar e inclusive algún televisor de esos que  la gente se deshace fuera de sus hogares para que sean llevados por transeúntes, como estos.

Hubo un amigo cubano, que tomó un video de eso lugares y algunas fotos que fueron transmitidas por la televisión cubana creando un verdadero problema para los que veían a esta ciudad como la “tierra prometida”, así como también en el área turística, desnudada entonces.

No sé a ciencia cierta si esto empujó a una posterior solución – a medias, ya que la pobreza extrema continuaba –  de las autoridades, quienes instalaron cercas altas  de maya metálicas y así nunca más se pudieron refugiar esas personas bajo esos “techos”. Se mudaron entonces para los portales de las grandes tiendas, cerradas después del atardecer,  al menos para poder pasar las noches y bajo techo también.

Ojalá que esta idea de usar los celulares funcione,  para grabar escenas que desafíen la fachada capitalista del Miami como “sueño americano”,  de una vez y por todas, ya que los periodistas de los medios controlados no se atreven a hacerlo. ¡ Adelante amigos celulares en mano…!

Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís.

Otras Publicaciones