La gente que visita Miami, inclusive los que añoran el (falso) “sueño americano”, principalmente los del sur de la península de Florida y del Rio bravo, quedan estupefactos al ver tal cambio de de vida. Comparan al Miami, como un ejemplo de lo que es Estados Unidos y aún sin visitar nada más que esta ciudad, regresan a lo suyo pensando en cómo podrán regresar definitivamente a vivir aquí. Claro que venir de cualquier país tercemundista y tomar como punto de comparación Miami, es algo muy iluso y falso.
Por eso cada vez que hablo con algún visitante de Cuba, de esos que solo les atrae lo material de la vida, y me dicen que esto es la maravilla del siglo comparándolo con Guanabacoa, Santa Clara, Imías, o Cotorro, me doy cuenta que estoy hablando con una pared mental.
Tegucigalpa, San Salvador, Asunción, Managua, Puerto Principe, etc., aún sabiéndolas capitales de países suramericanos, lo son del tercer Mundo y Miami pertenece al primero aún sin ser capital solo de grupúsculos de incómodos y protestones de poca monta pero de mucha influencia y dinero en muchos casos.
De ahí que la “magia” de este sueño de una noche de verano, embelese a los que vistan por solo un tiempito. Por ejemplo los viejos de edad, que son traídos de paseo por sus familiares ya establecidos aquí, unos mejor que otros, pero ya asentados, cuando llegan los invitados son recibidos con mucho cariño. Les llevan a pasear y a comer a muchos lindos lugares. Pero pasadas las primeras semanas, vienen las advertencias. Mamá (papá o tíos o abuelos) no le abras la puerta a nadie…No contestes el teléfono…no salgas a la calle, etc. los viejos se quedan viendo la televisión todo el día y de noche es cuando vuelven a la vida con sus parientes. El domingo los sacarán de nuevo a “dar una vuelta” y así cuando vuelven a su lugar de origen (cargados de bultos con baratijas y ropa y zapatos para todos en la familia), narran que la pasaron bien pues la casa es con aire acondicionado, piscina y mucha comida y decenas de canales latinos, etc., pero evitan narrar la verdad de ese viaje sin calor humano a un lugar sin sentimientos y frio aunque siempre hubo calor por el tremendo sol. Todo es algo para recordar de Miami.
Ya se acabó Trump…¿ para qué seguir como la pituita? (*)
No hay día ni hora que no salga a relucir el nuevo presidente de Estados Unidos, el habilidoso empresario multibillonario, Donald Trump. Ya ganó asombrosamente las elecciones y aun se sigue dando largo a las opiniones sobre este individuo, su pasado y su futuro. Aunque la contrincante, Hillary Clinton, le llevó una ventaja de más de un quinto de millón de votos populares, el sujeto agarrándose de un intrincado sistema de elección final, gana por los votos llamados electorales. Algún día quisiera poder entender esto.
Cuando digo que “se acabó Trump”, me refiero hipotéticamente que la saga “trumpista” ya pasó y “pa´lante el carretón” como decimos en criollo.
La prensa en todas sus variantes, todavía sigue y sigue con las fotos y videos y los comentarios de mucha gente sobre esta carota de teñido moño rubio. Por favor ya basta ya, paren de seguir torturando mentalmente a mucha gente, la mitad del pueblo americano, incluyendo los millones de emigrados que aquí viven, sabiendo que dentro de ellos hay unos que están viviendo al borde del precipicio de la deportación. También hay cerca de 40 mil cubanos que han cometido delitos, tanto aquí como en Cuba – y no son naturalizados – y pudieran también engrosar la lista para un futuro retorno a la isla.
Ya el hombre está formado su Gabinete (Consejo de Ministros) y para ello se está pensando en el alineamiento con algunas personas de señalado pasado casi fascista. Léase el sheriff Joe Arpaio, de Arizona, quien por cierto perdió las pasadas elecciones a su reelección como Sheriff de Maricopa en ese estado, contra un demócrata, Paul Penzone, después de hacer mucho pero m mucho daño a los emigrantes de su zona. Pues no nos sorprendamos que Trump lo utilice en su gabinete, ya que inclusive el anti emigrante espera ser uno de los elegidos. Así va la cosa amigos. Esperemos que está por llegar lo peor todavía.
(*) “Pituita”: Humor viscoso que segrega por la nariz y los bronquios por la boca.