México antes y después de López Obrador, por Patricia Barba

Nuestra colega y amiga Patricia Barba, nos envió desde México el siguiente análisis, profundo y exhaustivo para que lo publiquemos aqui en radio-miami.org que ha titulado 

 

MÉXICO ANTES Y DESPUÉS DE LÓPEZ OBRADOR

En medio de constantes intentos de golpe blando, la 4T trasciende las fronteras y se refleja en América Latina y el mundo

«No le vamos a fallar al pueblo de México». Con esta contundente afirmación inició Andrés Manuel López Obrador su administración aquél 1 de diciembre de 2018, año que la historia registrará como el que marcó un antes y un después en la política mexicana. Y, efectivamente, a millones de mexicanos que votamos por él nos ha venido quedando claro que el Presidente hablaba muy en serio pese a las manipulaciones, “fake news”, distorsiones y demás estrategias que una derecha muy dolida, debilitada y carente de rumbo ha venido empleando como parte de una guerra sucia multifrontal contra la administración lopezobradorista que ha estado siendo apoyada por un importante segmento del multimillonarios empresariado altamente resentidos contra AMLO por las justas medidas que ha emprendido su gobierno y que han venido erradicando el paraíso de abusos, latrocinios e impunidad en el que los 16 mega-ricos en México vivían con la protección del prianperredismo (colusión delictiva de tres partidos dominados por la corrupción: PRI, PAN y PRD y rémoras acompañantes).

Varios son los proyectos, políticas sociales y decisiones implementados por el nuevo gobierno que muestran una verdadera voluntad de cambio real en beneficio de los sectores más desprotegidos y que abarcan más del 50% de la población. La construcción del nuevo aeropuerto que llevará el nombre de “Felipe Ángeles” y que vino a sustituir aquél pozo sin fondo y esperpento de excesos, violaciones de derechos de varias comunidades, depredación ambiental y demás absurdos conocido como el NAIM de Texcoco; la edificación de la gran refinería en Dos Bocas, Tabasco y la restauración de las seis existentes para lograr la autosuficiencia energética; el Proyecto “Sembrando Vida” con la siembra de 100,000 hectáreas de árboles frutales y maderables en 19 estados de la República y que contrarrestará el daño al medio ambiente; las medidas fiscales para lograr que todos los sectores y, en especial, los multimillonarios mega-empresarios que no pagaban sus impuestos finalmente contribuyan con lo que les corresponde y así evitar acudir al FMI para otro préstamo usurero, algo que nunca hubiera sido posible si hubiese llegado a la presidencia José Antonio Meade (PRI) o Ricardo Anaya (PAN). Otro de los programas clave con los que la Cuarta Transformación (4T) proyecta rescatar a miles de jóvenes de las garras del crimen organizado es el de “Jóvenes construyendo el futuro”. La evidente austeridad republicana asumida por el propio AMLO y miembros de su gabinete ilustrada, entre otras medidas, por la venta del ofensivamente lujoso avión presidencial y la eliminación de lujos y privilegios de la alta burocracia, dejan prístinamente claro el compromiso del primer mandatario con la 4T. Adicionalmente, se sigue llevando a cabo el rescate de propiedades y recursos mal habidos y que son subastados por el “Instituto para devolverle al pueblo lo robado” para que lo que se recabe sea destinado a la reconstrucción de escuelas, hospitales, carreteras, viviendas, etc., y que al igual que los demás proyectos, genera una considerable cantidad de empleos y reactivación económica, pese a “coronavirus”, “borolavirus” y demás. 

Y en lo que respecta al combate a la corrupción, además del programa antes citado, están todas las investigaciones de actos de corrupción que está llevando a cabo la Unidad de Inteligencia Financiera a cargo de Santiago Nieto y otras acciones efectivas que han llevado a prisión a Rosario Robles, ex Secretaria de Desarrollo Agrario, Urbano y Territorial bajo Peña Nieto; a Juan Collado, ex abogado de Carlos Salinas de Gortari, Carlos Ahumada y otros hamponescos políticos, a varios ex gobernadores, entre ellos, Javier Duarte, el criminal ex gobernador de Veracruz, entre otros. Lamentablemente una fiscalía que parece haberse paralizado no está respondiendo a las expectativas de una sociedad que exige y merece justicia en cientos de casos de extrema corrupción e impunidad.

Por otra parte, lo que ha venido ocurriendo con el caso de la captura en E.U. de Genaro García Luna, ex Secretario de Seguridad Pública de Felipe Calderón, revela una cooperación entre las autoridades norteamericanas y mexicanas que eventualmente llevaría a juzgar a Felipe Calderón por su clara participación en la operación “Rápido y Furioso” iniciada bajo la administración de Barak Obama. Nos queda claro que Donald Trump está utilizando el caso García Luna justamente para debilitar la candidatura de Joe Biden y lograr la reelección y si bien las motivaciones son indeseables, el resultado significaría que “El Carnicero de Michoacán”, como se conoce también a Felipe Calderón, sería enviado a prisión, que es una demanda de millones de mexicanos.

En lo que respecta al papel de México en el ámbito internacional, la política exterior adoptada por el Presidente Andrés Manuel López Obrador nos ha devuelto la dignidad perdida durante las administraciones de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, conspicuos impulsores del venido a menos Grupo de Lima, sometido descaradamente a los intereses de los poderes fácticos encabezados por el gobierno norteamericano, empeñado en destruir a grandes y admirables países hermanos como Cuba, Venezuela, Bolivia, entre otros. 

En medio de una constante guerra multifrontal en la que políticos, empresarios y medios de “comunicación” dolidos por la pérdida de privilegios, corruptelas y la ausencia del proverbial chayote, juegan un rol fundamental y pese al claro compromiso mostrado por el Presidente y varios (no todos) miembros de su gabinete, todavía subsisten casos de corrupción, impunidad e injusticia que urge corregir. Lo cierto es que los grados de descomposición alcanzados durante más de 70 años de desgobiernos delictivos y traidores fueron tan espeluznantes que, tal vez, ni toda la voluntad política claramente mostrada por la presente administración será suficiente para que al término de seis años todos estos males que casi destruyeron al país, sean erradicados. Después de más de cuatro décadas de permanente activismo político, tres intentos de llegar a la presidencia y una larga historia de movimientos, sacrificios, encarcelamientos, tortura y muerte de activistas, líderes de izquierda y gente muy comprometida con la justicia y la verdadera democracia, finalmente todos esos sectores otrora indiferentes y alejados de la política dijeron basta y se unieron a todos aquéllos que ya venían luchando por la tan ansiada transformación. 

Lo cierto es que se necesitará más, mucho más esfuerzo por parte de los millones de ciudadanos que después del triunfo obtenido aquél histórico 1 de julio de 2018, no nos podemos dar el lujo de bajar la guardia. Desafortunadamente el Presidente López Obrador sólo estará al frente de la 4T hasta 2024 y dependerá de nosotros el que su sucesor esté a la altura de las circunstancias que no serán nada fáciles. Por ello, es imprescindible que sigamos luchando, participando y haciendo todo lo que nos corresponde hacer por contrarrestar la guerra sucia, el golpe blando y defender lo que tanto nos ha costado. Nosotros y las generaciones futuras lo merecemos.

 

«Yo no me voy a divorciar del pueblo; vamos a estar siempre juntos»

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