
Ese es el debate y esa es la cuestión. Los Estados Unidos es hoy por hoy un país dividido en profunda crisis política que anda en busca de un mejor destino.
El dilema está planteado entre dos corrientes de pensamiento contradictorias e irreconciliables. El supremacismo blanco racista que conduce al fascismo y al predominio en el poder de los más ricos o un país con derechos e igualdad para todos, eso que la derecha extrema reaccionaria con pérfida intención califica de “socialismo” y que no es otra cosa que una simple democracia capitalista a la Europea. La suerte está echada.
Y hasta la próxima entrega de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.