La llave al ladrón. Así es el caso del siniestro personaje John Bolton…

   Cuando se trata de política como ciencia de acción directa sobre todas las cosas, hay que  remitirse a Estados Unidos, donde y cuando esta situación se vuelve muy corriente en su desarrollo como nación. En este territorio que exporta sus supuestas “cualidades”, se cosechan todo tipo de intríngulis aberrantes para llegar a un lugar específico. “El fin justifica los medios”.  Las personas son usadas de acuerdo a los especiales intereses que existan en cada momento. Así es el caso del siniestro personaje John Bolton, a quien se pretende nombrar principal asesor del Consejo de  Seguridad Nacional tan pronto como en unos días. Algo así como poseedor de infinitas atribuciones para jugar de pareja  con un gobernante como lo es el actual anti presidenciable Donald Trump.

   Bolton tiene una trayectoria ultraconservadora y nacionalista, algo cercano al fascista  Tea Party y su filosofía de poder absoluto – como un alumno eminente de Hitler moderno -. Además es un consumado guerrerista, por algo le llaman los conocidos como tanques pensantes, los correligionarios y parte del pueblo estadounidense, “El Halcón de la Guerra”.

   Es uno de esos tipos que hacen de una meta una acostumbre enfermiza. Irán, República Democrática de Corea (Norte)  y Cuba son sus más acérrimas pesadillas del diario acontecer personal. Es por ello que debe tenerse todo esto en cuenta al momento de aceptar sin otro remedio, como definitivo este personaje en la dirección de esta nación, al lado de su presidente (¿?), con el cual se decidirán cosas de importancia muy delicadas y vitales para el futuro del país y del mundo.

   Al tipo que le sobra pelo y bigote pero le falta materia gris justa, lo abalan largos periodos de trabajo en las esferas de mayor conservadurismo. Reagan, Bush padre e hijo y ahora el Trump como postre de toda un aura de  gula de poder que este individuo destila.

   Recordamos cómo arremetió contra Obama cuando rehízo las relaciones diplomáticas con Cuba e inclusive viajó a la isla a compartir con los cubanos. Todo lo que indique cordura y diplomacia, es algo que no está en la  agenda de este septuagenario. También hay que estar vigilante pues este pudiera ser un futuro prospecto para seguir elevando sus aspiraciones a altas posiciones de poder dentro del país. Ojo con  esto último, hasta dónde podría llegar en sus sonámbulas pesadillas de poder.

   Nada amigos que el tipo es muy,  pero muy peligroso ahora que se sentará en un nuevo trono de alcances inimaginables.

   Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís Ávila.

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