Hedelberto López Blanch

El ataque realizado por Kiev en Sebastopol con la utilización de cinco misiles tácticos operacionales estadounidenses ATASMS equipados con ojivas de racimo ha sido uno de los más mortíferos contra poblaciones civiles rusas desde el inicio de la operación especial militar para desmilitarizar y desnazificar a Ucrania.

Pese a que el ataque del pasado domingo 23 de junio provocó cinco muertos entre ellos tres menores y más de 150 heridos (27 menores) los medios de comunicación hegemónicos de Occidente lo han silenciado. 

Los equipos de defensa aérea lograron interceptar cuatro de ellos. Un proyectil con bombas de racimos prohibidas por Naciones Unidas durante el tratado internacional en la Convención sobre Municiones de Racimo en 2010, explotó sobre la ciudad y alcanzó una playa donde vacacionaban numerosas personas. 

Esas bombas son municiones que explotan en el aire, lanzando explosivos más pequeños sobre una amplia zona con efectos devastadores en poblaciones civiles.

Desde Moscú se informó que Kiev decidió cometer ese crimen bajo la aprobación de Washington cuyo presidente, Joe Biden le dio luz verde para atacar regiones rusas con armas de largo alcance estadounidenses. 

Según el Ministerio de Defensa de Rusia todos los itinerarios de vuelo fueron trazados por especialistas norteamericanos con base a sus propios datos de reconocimiento satelital.

Agregó la alta instancia militar rusa que un avión estadounidense no tripulado de reconocimiento Global Hawk estuvo patrullando en el cielo cerca de Crimea. La declaración afirma que militares de Estados Unidos no solo ejecutan la planificación sino que también realizan el reconocimiento satelital, transmiten las coordenadas a las Fuerzas Armadas ucranianas y dirigen la introducción de tareas de vuelo para efectuar los bombardeos en el territorio del gigante euroasiático

Asegura el documento que la Casa Blanca conoce los objetivos de los misiles entregados por el Pentágono y tiene la capacidad técnica de prevenir un ataque pero se abstiene de hacerlo.

El portavoz del Pentágono John Francis Kirby señaló en una  rápida declaración que “Kiev es libre de elegir sus objetivos para agredir cualquier territorio ruso; lamentamos la muerte de civiles pero que en cualquier conflicto eso sucede”.

El canciller Serguei Lavrov expresó que no existen dudas de la implicación de Estados Unidos en los ataques de Kiev contra Sebastopol y añadió: «La reacción de Washington y de la Unión Europea a esas atrocidades muestra que ellos no desdeñan ningún método, incluidos los terroristas, abrigando la ilusión de causar una derrota estratégica a la Federación de Rusia en todos los sentidos»

Para Valentina Matvienko, presidenta del Consejo de la Federación de Rusia “lo ocurrido es una provocación absolutamente cínica, cuidadosamente planificada desde el exterior por nuestros enemigos, financiada por ellos y dirigida para sembrar discordia”.

Dimitri Peskov, secretario de prensa del presidente dijo que la participación directa de Estados Unidos en hostilidades que acaban en la muerte de civiles deben tener consecuencias. ¿Cuáles en concreto? El tiempo lo dirá.

El secretario general de la ONU Antonio Guterres, fue muy cauteloso en su alocución “condenar enérgicamente los ataques terroristas del domingo contra lugares religiosos judíos y cristianos y miembros de las fuerzas de seguridad de la república rusa de Daguestán” pero no habló de los realizados contra civiles con armas estadounidenses en Sebastopol. 

Ese mismo día 24 de junio las ciudades de Derbent y Majachkala en Daguenistán sufrieron ataques terroristas que tuvieron como blanco una iglesia ortodoxa, dos sinagogas y un puesto de la Policía de tránsito. Los atentados dejaron al menos 21 muertos y 46 heridos.

Los países occidentales, al igual que el régimen de Kiev, son responsables de ese crimen, teniendo en cuenta que Estados Unidos y la OTAN no solo proporcionan armas, sino también información de inteligencia.

El representante permanente ruso ante Naciones Unidas, Vasili Nebenzia, destacó el silencio de los medios hegemónicos occidentales respecto al ataque, así como «el doble rasero» mostrado por la Secretaría General del organismo internacional. Enfatizó que la ONU «es muy elocuente en otras ocasiones». 

No obstante, «en cuanto a los asesinatos de civiles rusos, la única reacción de la Secretaría fue que “desean que todas las partes tomen medidas para evitar víctimas civiles” y que “buscan el fin de la guerra de acuerdo con la Carta de la ONU y las resoluciones de la Asamblea General”. Ni condena, ni arrepentimiento, ni siquiera compasión. Esto no es suficiente, recalcó el embajador. 

La realidad es que Estados Unidos y las naciones occidentales en su intento por destruir a Rusia han utilizado a Ucrania como punta de lanza y en el desespero de lograrlo apelan a acciones criminales contra poblaciones civiles lo que podría provocar una guerra más profunda con grave peligro para toda la humanidad. Habrá que ver hasta cuándo le alcanzará la paciencia a Moscú para resistir esas agresiones contra civiles indefensos.

Cuidado, Estados Unidos y la OTAN están apostando por una guerra nuclear en la que no habrá vencedores.