He escuchado varias anécdotas de muchos amigos que han estado cerca de Fidel, lo cuentan con orgullo. En el caso personal deseo compartir el momento que vi a Fidel por primera vez. Fue en 1995, en el centenario del desembarco de José Martí, el Héroe Nacional de Cuba, por el sur de la provincia de Guantánamo. El Comandante en Jefe Fidel Castro visitó Playitas de Cajobabo para rendir tributo a los próceres de la Patria y expresar el compromiso cumplido con el Apóstol de la independencia.
El 11 de abril de 1995, no hay lluvia pero como entonces son cerca de las 10 y 30 de la noche cuando llega a Playita de Cajobabo otro cubano universal, el presidente del país Fidel Castro Ruz para rendir homenaje a José Martí y a los expedicionarios que lo habían acompañado a la patria 100 años atrás.
Fidel en gesto solemne que ha quedado grabado en la memoria de todos los cubanos hace ondear la bandera de la estrella solitaria en la patria libre que soñó Martí. Me encontraba allí como periodista reportando las actividades de un grupo de jóvenes que habían salido desde Moa en una embarcación para rememorar los hechos. Recuerdo que vi a Fidel meditando unos minutos frente al mar, con una bandera: “He venido -dijo entonces el líder cubano- a recibir en el año del Centenario, de manos de Martí, la Bandera de la estrella solitaria, y solo pido que las futuras generaciones la mantengan ondeando para siempre en una patria Libre”.
Fragmentos de una entrevista que me hicieron para hablar de Fidel Castro, aqui pongo algunos de mis puntos de vistas…

Fidel fue un hombre extremadamente estudioso, que leyó cientos de libros de todas las épocas y cualquier tema, un hombre que se preparó y entrenó para la vida, practicaba deportes, no solamente el baloncesto, también jugaba a la pelota, ajedrez, estudiaba la medicina, como nadie estudió la medicina pediátrica. Fue un abogado de primer nivel en todos los sentidos que asumió su autodefensa en el Moncada, cuando aquel movimiento necesario que él llamó “la generación del Centenario” y tomaron la segunda fortaleza militar de Cuba, enclavada en el legendario Santiago, allí nació junto a la epopeya moncadista La Historia me Absolverá» luego vendría el exilio de Fidel y de sus compañeros en México y la llegada del Granma y la épica lucha en La Sierra Maestra. La lucha revolucionaria de Fidel tiene que ver con la libertad de Cuba soñada desde hace siglos atrás, con el pensamiento histórico de los próceres de la patria, como Martí, Maceo, Carlos Manuel de Céspedes, Agramonte, Calixto García y tantos otros que sembraron de heroísmo la patria. Él, Fidel supo con creces continuar esas ideas, esa batalla de hacer una Cuba nueva, libre, sin los designios del gigante imperialista del norte, en medio de muchos avatares hasta enfrentarse a 638 intentos de asesinatos.
Por eso, no se puede hablar de cualquier acontecimiento de la historia de Cuba y, sobre todo después de 1959, sin que no esté la mano y el pensamiento de Fidel Castro. Fidel era también odiado por sus enemigos, pero los propios enemigos llegaron a admirarlo por su capacidad, por su inteligencia, por su humanismo y sobre él se han tejido y se tejen todavía cualquier cantidad de historias negativas de un hombre cuya principal virtud radica en el humanismo. Yo pienso que el principal legado que dejado Fidel para Cuba y para el mundo es su humanismo. Los enemigos de la Cuba revolucionaria intentan cada día descalificar la obra y el legado de Fidel, y es por su luz, por su gran ejemplo y valentía…no olvidemos aquel discurso de Fidel en abril de 1961, en el preludio de Girón cuando le dijo el gobierno de turno de Estados Unidos «Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices ¡y que hayamos hecho una Revolución socialista en las propias narices de Estados Unidos!
E: Señor Diéguez, ¿podríamos dividir una época de Fidel Castro y después de Fidel Castro?
CD: Perfectamente, lo que pasa es que el propio Fidel se encargó de formar una generación que hubiera de sucederlo a él y a todo su equipo de hombres y mujeres históricos de la revolución que fueran capaces de trabajar por la cultura, por la política, la diplomacia, la salud y la ciencia porque Fidel una de las bases que preparó mucho fue la ciencia y la técnica, el mundo científico.
Hay que hablar de los ejércitos de médicos y científicos creados por la revolución de Fidel, por tanto, se puede vivir perfectamente sin la presencia física de Fidel pero no se puede vivir sin la presencia espiritual de Fidel, esa es la realidad, Fidel es luz no solamente para Cuba y el Caribe, es la luz que necesita el mundo tan complejo que vivimos hoy. Es necesario estudiar a profundidad la obra de Fidel Castro, es una obra que hay que seguir estudiando, su pensamiento libertario, su pensamiento de pluralidad que da la unidad, su pensamiento por amar al prójimo y ocuparse sobre todo de los pobres de la tierra. No hay que olvidar la revolución cubana nunca dejó de compartir lo poco que tenía con otras naciones, en medio de circunstancias de terremotos, en un Chile devastado, el pueblo cubano envió su sangre y el primero en donarla fue Fidel .

Qué pasó realmente cuando el desastre nuclear allá en Chernóbil que por la contaminación radiactiva tras la catástrofe de Chernóbil de 1986 en Ucrania, aquello niños afectados vinieron a la gran isla de Fidel Castro, a recibir ayuda de Cuba. Fidel en persona recibió a los primeros 139 niños de zonas aledañas al accidente, quienes serían atendidos, como parte del Programa de atención integral a niños afectados por desastres, en el Instituto de Hematología de La Habana y en el Servicio de oncología del Hospital Pediátrico Docente Juan Manuel Márquez.
El ejemplo del líder de la revolución cubana se hizo patente en la guerra de Vietnam o en Angola, qué sería de muchos pueblos de África sin la actuación de Fidel Castro?. Con la presencia de Fidel y de miles de internacionalistas cubanos hubo en giro totalmente, desapareció el apartheid en Sudafrica, se liberó Namibia y también Angola, o sea hay un antes y un después de África con Fidel Castro y eso no lo puede negar nadie y eso forma parte de la historia y la historia es ireversible, por eso hay que escuchar a fondo, a profundidad, los discursos de Fidel Castro en Naciones Unidas, en esas visitas que hizo en Naciones Unida, hablando también de la amistad con los pueblos y de las grandes difrencias en un mundo donde cada día los ricos son más ricos y los pobres cada vez más pobres.
Siempre recuerdo y pongo de ejemplo cuando, Fidel Castro, en la Cumbre Mundial sobre la alimentación efectuada en la sede de la FAO en Roma el 16 de noviembre de 1996 formuló la pregunta más grande de la historia de la humanidad, aún sin responder…
“¿Por qué se invierten 700 000 millones de dólares cada año en gastos militares y no se invierte una parte de estos recursos en combatir el hambre, impedir el deterioro de los suelos, la desertificación y la deforestación de millones de hectáreas cada año, el calentamiento de la atmósfera, el efecto invernadero, que incrementa ciclones, escasez o excesos de lluvias, la destrucción de la capa de ozono y otros fenómenos naturales que afectan la producción de alimentos y la vida del hombre sobre la Tierra?”
Ochenta y cinco palabras tiene la contundente pregunta formulada el siglo pasado y que desde entonces ha recibido mutis y amenaza ser tapada con más silencio. Todo indica que los “señores del mundo” no oyen los discursos en defensa de los pobres.
El también protagonista del desembarco del Granma, el cuatro de enero de 1959 en la Plaza de la ciudad de Camaguey con su mirada en el futuro alertaba: “Vendrán los calumniadores, vendrán a dividir a nuestro pueblo hoy reunido, vendrán a debilitarlo, a destruirle la fe en los hombres que lo están dirigiendo. Lucharemos contra eso. Dura y difícil será la empresa de los que pretendan separarnos y alejarnos a nosotros de nuestro pueblo, porque cuando no se vive más que para un solo propósito, cuando no se vive más que con una sola intención, cuando no se descansa, cuando no se duerme, cuando no hay tregua en el trabajo y en la lucha por servir honradamente una causa, no hay fuerza que pueda separar a un hombre de su pueblo”.
La historia se ha encargado de demostrar que los cubanos somos fidelistas. El seis de enero de 1959 en la Ciudad de Sancti Spíritus Fidel decía: “como sabemos que no vivimos más que para un solo fin, porque sabemos que nuestro destino ha sido este, el de servir a nuestra patria y a nuestro pueblo, porque han sido muy grandes y muy profundas las emociones que hemos vivido, porque cuantas veces nos hemos reunido con el pueblo, hemos recibido ese aliento y ese cariño, que es el cariño que impulsa a los hombres idealistas, que los hace más firmes, que los hace más decididos”.
Fidel siempre ha llevado a su pueblo a pensar, a meditar en cada uno de los procesos de la nación cubana, en los momentos tristes y felices. En esa madrugada del seis de enero de 1959 el líder cubano al hablar a la población de Sancti Spíritus de camino hacia la Habana reflexionaba: “Horas muy amargas tuvimos que soportar cuando veíamos a los que trataban de confundir y de matarle la fe a nuestro pueblo. El peor crimen que se pueda cometer contra nadie es matarle la fe; incluso cuando los hombres no tienen otra cosa, mientras conservan la fe, conservan mucho”. Esta manera clara y franca de Fidel de expresar sus sentimientos se ha quedado grabada para la eternidad en la mente de los cubanos. Vale la pena, decir, Fidel, no hemos perdido la Fe en ti.














Un comentario
Que más se puede decir después de lo que hemos leído,solo me resta desahogarme expresando el gran honor de haber compartido unas 3 horas y media junto a Fidel Castro,en plena reunión con la brigada Antonio Maceo,y llevarme el mejor recuerdo para toda mi vida.Gracias