Una de las habilidades en las que el cubano es un experto profesional, es la de reconstruir su historia personal pasada, adaptándola a la conveniencia de su vida presente, de manera que así pueda borrar a aquellos hechos o “conductas impropias” que al cambiar de casaca- como todos los oportunistas- le puedan resultar en perjuicio de su falsa y mentirosa nueva fachada.
Una vieja película cubana titulada “ Un hombre de éxito” protagonizada por el famoso actor cubano César Évora retrata a las mil maravillas a un perfecto oportunista, cambiando en su despacho de burócrata acomodado el retrato de cada Presidente de la isla que pasa por el poder, a fin de adaptarse a los nuevos tiempos haciéndose como si siempre hubiera sido leal al mandatario de turno.
Aquí vemos a diario en Miami a muchos de esos “caras duras” vergonzantes presentarse ante las cámaras de las emisoras de la televisión “Cloacas” haciendo alarde de su nuevo “anti-castrismo”, borrando una historia personal comprometida con una Revolución que han traicionado, para asumir descaradamente una fachada falsa- la que mejor les cuadra- para insertarse en ese fantasma del pasado cubano que se ha dado en llamar “Exilio Histórico”.
Viéndolos pasar por la pantalla de mi televisor como viejo Duende que soy, exclamo con vergüenza ajena¨: “Caras duras impenitentes, a otro con ese cuento, porque les conozco mascaritas”.
Y hasta la próxima entrega de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.
