ERAN OTROS TIEMPOS
Vivimos en momentos difíciles para el mundo. No creo sin embargo que se vaya a desatar la “Guerra grande”, la de las bombas nucleares que acabarían con la vida humana en todo el planeta, una conflagración devastadora en la que no habrá ganadores y perdedores como cuando la “ Segunda Guerra Mundial” de los años cuarenta del pasado siglo XX en la que el bando de los “Aliados”- Estados Unidos, Inglaterra, la “Francia Libre” y la Unión Soviética- unidos sus gobiernos, capitalistas unos, y comunista el otro que pasando por encima de sus diferencias ideológicas, derrotaron al “Eje” de la Alemania nazi, la Italia fascista y el Japón imperial.
Las “guerritas” de estos tiempos son las chiquitas, pero si sumamos los muertos y las pérdidas materiales y desplazamientos humanos que estas han provocado a lo largo y ancho del planeta, bien pudieran ser calificadas como un holocausto permanente a plazos fijos.
A esta realidad de muerte y destrucción en cualquier sitio oscuro de la tierra, se suma ahora la incertidumbre en la política internacional donde uno de los actores principales, los Estados Unidos, tiene en la Casa Blanca a un Presiente impredecible- acorralado en una jaula dorada- que lo mismo dice que quiere la paz que quiere la guerra, con tal- cree él- de hacer a su país “grande de nuevo”, como rezaba su eslogan de campaña electoral, para hacer brincar de fervor nacionalista a sus fanáticos seguidores agrupados en el sector menos educado, más blanco y más racista de la sociedad norteamericana. ¡Tremendo problema el que tienen los norteamericanos!
Así las cosas es válido preguntarnos si esta vez en que el bando de los “buenos” que no tiene en su jefatura, a un Franklin Delano Roosevelt, pudiera ganar con una “guerrita” de menor cuantía al bando de los “malos” que tampoco cuenta en su jefatura a un Adolfo Hitler sino a un astuto líder ruso llamado Vladimir Putin. ¡Claro que vivimos en tiempos revueltos!
Diría un fervoroso cristiano: “Que Dios nos coja confesados.”
Les habló para Réplica de Radio-Miami su director Max Lesnik.
