Si la historia vale para algo, es para aprender de ella de los errores y aciertos que nos sirvan de enseñanza a los que viven en la incertidumbre de los peligros del presente incierto, que se nos presenta como un enigma o encrucijada en la que los pueblos tienen que escoger su destino.
En cuanto a Estados Unidos se refiere este país –salvando las diferencias en cuanto a espacio y el tiempo transcurridos- es como si se hubiera vuelto al mundo convulso de 1933 en que el extremismo del totalitarismo recorría el planeta con los fantasmas de Hitler y Mussolini proyectando sus sombras amenazantes sobre pueblos y naciones de Europa y el continente americano.
Había llegado para Estados Unidos la hora de la verdad en la que el pueblo norteamericano tenía que escoger entre el camino pragmático reformista que representaba el Partido Demócrata de entonces o continuar con un gobierno Republicano de aquellos tiempos que levantaba como lo hace hoy la bandera del aislacionismo pro-fascista disfrazado de “patriotismo” norteamericano.

Independientemente de las implicaciones que tendría en lo político un “impeachment” en el Congreso del actual mandatario Republicano Donald Trump- el destino de la nación norteamericana se decidirá en las elecciones presidenciales del año
Es el regreso al escenario
Hubo alguien de aquella época que dijo, a manera de premonición fatalista que en el futuro el fascismo racista vendría al mundo disfrazado de “Democracia”. Pero habría
Les habló par Réplica de Radio-Miami su director Max Lesnik.










