El ser humano ante un mundo multicéntrico: la nueva propuesta de Roberto Domínguez Lima
Por Carlos Rafael Diéguez
Radio Miami Today
Edición asistida por IA
En momentos en que buena parte del debate internacional gira alrededor de la Inteligencia Artificial, los BRICS, las nuevas tecnologías, la competencia entre potencias y la transformación del orden mundial, el investigador cubano Roberto Domínguez Lima coloca sobre la mesa una pregunta anterior a todas ellas:
¿Cuál será el papel de los seres humanos en ese nuevo mundo?
Esa interrogante atraviesa El papel de los seres humanos en un mundo multicéntrico, primera edición de 2026, una obra desarrollada en el marco del Proyecto IN+IA que intenta llevar el concepto de Multicentralidad más allá de la geopolítica.
Domínguez Lima no se limita a describir un planeta donde existen diferentes centros económicos y políticos. Su propuesta es más ambiciosa: concibe la Multicentralidad como un paradigma civilizatorio basado en relaciones horizontales, cooperación, soberanía, conocimiento compartido y responsabilidad humana.
Y precisamente ahí se encuentra el centro del libro.
El ser humano no puede convertirse en una pieza de la máquina
Una de las tesis más interesantes de la obra aparece cuando el autor diferencia la Inteligencia Natural (IN) de la Inteligencia Artificial (IA).
Para Domínguez Lima, la máquina puede procesar enormes cantidades de información y realizar operaciones a velocidades imposibles para una persona, pero la decisión acerca de para qué utilizar esa capacidad continúa correspondiendo al ser humano.
Conciencia, intuición, experiencia histórica, juicio crítico y responsabilidad ética integran lo que denomina Inteligencia Natural. Desde esa perspectiva, la tecnología no debería gobernar a la sociedad: debería servirla.
La reflexión adquiere especial actualidad ante el crecimiento acelerado de la IA.
El autor no presenta Inteligencia Natural e Inteligencia Artificial como adversarias. Por el contrario, propone una alianza IN+IA, una relación de cocreación en la cual el ser humano conserva la orientación ética y estratégica mientras la inteligencia artificial funciona como herramienta para organizar, procesar y ampliar el acceso al conocimiento.
Es una diferencia fundamental: cooperar con la máquina no significa entregar a la máquina la responsabilidad humana.
Del individuo aislado al “nodo” de una red humana
Domínguez Lima introduce otra idea recurrente: el ser humano entendido como un “nodo reticular soberano”.
El término puede parecer técnico, pero expresa una idea sencilla: ninguna persona existe completamente aislada.
Cada ser humano recibe y transmite conocimientos, recuerdos, valores, lenguaje, cultura y experiencias. Somos individuos, pero simultáneamente formamos parte de familias, comunidades, pueblos y sociedades.
El libro denomina “software humano” a ese acumulado de memoria, identidad, principios morales y experiencia histórica transmitido entre generaciones.
Desde esa concepción, el progreso no debería medirse únicamente por cuánto produce una economía, cuántos algoritmos desarrolla una empresa o cuánta capacidad tecnológica acumula un Estado.
La pregunta sería otra:
¿Mejora realmente la vida humana?
La ciencia como patrimonio compartido
Otra parte importante de la obra está dedicada al conocimiento.
Domínguez Lima cuestiona la concentración de información científica detrás de patentes, monopolios tecnológicos y costosas barreras de acceso. Frente a ello propone considerar determinados conocimientos científicos como bienes de interés público universal y ampliar las redes abiertas de cooperación.
Su mirada presta particular atención al llamado Sur Global y defiende intercambios científicos horizontales entre América Latina, el Caribe, África y Asia.
Puede discutirse la extensión práctica de semejante propuesta —especialmente en materias donde la propiedad intelectual financia investigación y desarrollo—, pero la pregunta que plantea merece atención: ¿hasta dónde debe llegar la propiedad privada del conocimiento cuando están en juego problemas que afectan a toda la humanidad?
Cuando el libro entra en un territorio científico controvertido
La obra cambia considerablemente de terreno cuando aborda física cuántica, conciencia, microtúbulos neuronales y Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM).
Domínguez Lima utiliza trabajos asociados a investigadores como Roger Penrose, Stuart Hameroff, Pim van Lommel y Sam Parnia para defender una interpretación post-materialista de la conciencia. Su bibliografía incluye además el trabajo de John Bell sobre la paradoja Einstein-Podolsky-Rosen y literatura dedicada al estudio de las ECM.
En esta parte resulta necesario distinguir entre lo que propone el libro y lo que puede considerarse conocimiento científico establecido.
La existencia del entrelazamiento cuántico, por ejemplo, pertenece a la física experimental. Pero extrapolar ese fenómeno a una “Red Neuronal Global”, a la comunicación entre conciencias humanas o a la supervivencia de la conciencia después de la muerte constituye una interpretación mucho más amplia que no debe presentarse periodísticamente como una conclusión científica demostrada.
Lo mismo ocurre con las ECM.
Son fenómenos legítimos de investigación médica y neurocientífica y existen testimonios y estudios clínicos de enorme interés. Sin embargo, establecer a partir de ellos que la conciencia existe independientemente del cerebro continúa siendo una hipótesis debatida, no una conclusión definitivamente establecida.
Esta precisión no disminuye el interés del libro. Al contrario: permite situarlo correctamente como una obra que busca deliberadamente provocar discusión en las fronteras entre ciencia, filosofía y espiritualidad.
De la conciencia individual a la gobernanza mundial
En sus páginas finales, el autor vuelve desde esos problemas filosóficos y científicos hacia la organización internacional.
Aparecen entonces los BRICS+, la Organización de Cooperación de Shanghái, nuevas rutas comerciales, el Nuevo Banco de Desarrollo, la cooperación Sur-Sur y lo que Domínguez Lima denomina “gobernanza reticular”.
Su tesis sostiene que un mundo multicéntrico no debería significar simplemente sustituir una potencia dominante por otra.
Debería significar —según su propuesta— abandonar progresivamente las estructuras verticales de dominación y construir mecanismos en los cuales diferentes Estados y comunidades cooperen conservando su soberanía.
Ese punto resulta esencial.
Porque un planeta con muchos centros de poder no necesariamente será más justo que uno con un solo centro. La existencia de varios polos económicos o militares, por sí sola, no garantiza paz, democracia, igualdad ni desarrollo.
La diferencia tendría que producirla la manera en que esos centros se relacionen.
Una experiencia cubana detrás de la teoría
El libro posee además una dimensión autobiográfica que ayuda a comprender el origen de estas ideas.
Domínguez Lima recuerda su participación en proyectos cubanos vinculados a información, informática y telecomunicaciones, particularmente el Sistema Automatizado de InfoCom @uto-HERMES, AGRINFORM y la propuesta AGROTEL.
Relata cómo una iniciativa para interconectar horizontalmente estructuras del sistema empresarial agropecuario cubano encontró obstáculos institucionales y falta de visión entre responsables de tomar decisiones.
De aquella experiencia extrae una lección que atraviesa todo el libro: una tecnología puede ser excelente y, sin embargo, fracasar si quienes toman las decisiones carecen de visión, responsabilidad o voluntad para utilizarla adecuadamente.
Quizás esa experiencia explique mejor que cualquier teoría el título de la obra.
El problema nunca es solamente la tecnología.
Son también los seres humanos que deciden qué hacer con ella.
Una observación editorial necesaria
La edición consultada presenta una inconsistencia que sería conveniente revisar en futuras versiones.
El índice anuncia como capítulo 12 “La dimensión afectiva y la revisión de vida panorámica”, dentro de la sección dedicada a las Experiencias Cercanas a la Muerte. Sin embargo, en el cuerpo del volumen aparece un capítulo 12 diferente, titulado “El futuro de los estrechos en un mundo multicéntrico”, dedicado a rutas marítimas, desmilitarización y comercio internacional. Las conclusiones continúan después por el terreno de la gobernanza global.
No es un detalle conceptual menor, porque produce un salto abrupto entre la investigación sobre conciencia y ECM y el análisis geopolítico.
Una próxima edición podría corregir esa correspondencia entre índice y contenido y reforzar las transiciones entre ambos campos.
La pregunta que permanece
Más allá de las posiciones que cada lector adopte frente a sus hipótesis científicas, filosóficas o geopolíticas, El papel de los seres humanos en un mundo multicéntrico contiene una preocupación profundamente contemporánea.
Estamos construyendo máquinas cada vez más poderosas.
Estamos conectando continentes en segundos.
Estamos creando inteligencias capaces de procesar cantidades de información que ninguna persona podría examinar durante una vida.
Estamos viendo aparecer nuevos centros económicos y políticos.
Pero ninguna de esas transformaciones responde automáticamente a la pregunta fundamental:
¿Para qué?
Domínguez Lima responde colocando nuevamente al ser humano en el centro.
No al individuo aislado que intenta imponerse sobre los demás, sino al ser humano que coopera; no a la tecnología convertida en nuevo poder absoluto, sino a la tecnología subordinada a una finalidad humana; no al conocimiento encerrado, sino al conocimiento compartido; no a una humanidad organizada alrededor del miedo, sino alrededor del entendimiento.
Se puede coincidir o discrepar con partes importantes de su razonamiento. Precisamente por eso el libro merece discusión.
Porque detrás de sus conceptos de Multicentralidad, Inteligencia Natural, gobernanza reticular o “software humano” aparece una pregunta mucho más antigua que la Inteligencia Artificial, los BRICS o cualquier nuevo orden internacional:
¿Qué clase de seres humanos queremos ser en el mundo que estamos construyendo?
Y quizá esa sea la verdadera cuestión que ninguna Inteligencia Artificial puede decidir por nosotros.
Hay algo que me parece especialmente valioso para Radio Miami Today: este enfoque permite presentar seriamente la obra sin convertir el artículo en propaganda del libro ni rechazar sus planteamientos más audaces. Expone, contextualiza y, cuando corresponde, distingue una hipótesis de un hecho científicamente establecido. Gracias colega, volviste a dar en la diana de la sabiduría.
El ser humano ante un mundo multicéntrico
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