
Análisis de la obra de Roberto Domínguez Lima
El papel de los seres humanos en un mundo multicéntrico, de Roberto Domínguez Lima, propone una reflexión ambiciosa: colocar nuevamente al ser humano —su conciencia, su ética y su capacidad de cooperación— en el centro de un escenario mundial profundamente transformado por la tecnología, la inteligencia artificial y la redistribución del conocimiento y del poder.
La tesis que atraviesa la obra puede resumirse en una idea: la tecnología por sí sola no construye civilización. Para Domínguez Lima, cualquier transformación tecnológica necesita una orientación humana y ética. De ahí una de las expresiones más significativas de sus páginas iniciales: los sistemas tecnológicos y de comunicación serían apenas «silicio inerte» si carecen de la brújula ética de los seres humanos.
De un mundo de centros dominantes a una red horizontal
El concepto fundamental del libro es la Multicentralidad. El autor imagina una organización social y civilizatoria menos dependiente de estructuras verticales y más articulada mediante redes horizontales de conocimiento, comunicación y cooperación.
Esto trasciende, en su planteamiento, la geopolítica. La multicentralidad no sería solamente la aparición de diferentes polos internacionales de poder. Aspira a convertirse en un paradigma aplicable al conocimiento, la ciencia, la tecnología y las relaciones humanas.
Por eso el libro comienza preguntándose qué tipo de ser humano necesitaría semejante transformación.
El individuo deja de aparecer exclusivamente como sujeto aislado y pasa a formar parte de una red social, histórica y cultural. Frente al individualismo, Domínguez Lima coloca conceptos como identidad comunitaria, memoria histórica, fraternidad y responsabilidad colectiva.
Inteligencia Natural e Inteligencia Artificial
Uno de los aspectos más interesantes de la propuesta es la relación IN+IA: Inteligencia Natural más Inteligencia Artificial.
El autor no plantea necesariamente una confrontación entre ambas. Su preocupación es otra: quién determina los fines de la tecnología.
Desde esa perspectiva, la Inteligencia Artificial puede ampliar extraordinariamente las capacidades humanas, pero no debería sustituir la responsabilidad ética del ser humano.
La máquina procesa información; la persona continúa siendo responsable de decidir para qué utiliza ese conocimiento.
Esta discusión adquiere especial importancia en momentos en que la IA comienza a intervenir en prácticamente todas las áreas de la sociedad: periodismo, medicina, educación, economía, investigación científica, comunicaciones y administración pública.
La pregunta del libro, por tanto, no es solamente cuánto podrá hacer la Inteligencia Artificial, sino qué clase de humanidad utilizará esa inteligencia.
Una experiencia cubana como antecedente
Otro elemento importante es que Domínguez Lima no desarrolla sus ideas exclusivamente desde la abstracción filosófica.
En las páginas iniciales recupera su experiencia vinculada al proyecto de la Agencia de Información para la Agricultura (AGRINFORM) y a la concepción de AGROTEL.
El autor recuerda los intentos por desarrollar redes de comunicación e interconexión dentro del sistema agropecuario cubano y relata las dificultades administrativas que, según su testimonio, impidieron aprovechar plenamente aquellas posibilidades.
Ese episodio funciona dentro del libro como una especie de laboratorio histórico.
La enseñanza que extrae Domínguez Lima es clara: disponer de tecnología no garantiza una transformación. Si las estructuras administrativas, los responsables de tomar decisiones y la cultura institucional no comprenden sus posibilidades, una innovación puede quedar paralizada.
Es una observación que supera el caso cubano: la revolución tecnológica necesita también una transformación de las estructuras humanas que la administran.
Ciencia, conocimiento y soberanía
La segunda parte de la obra introduce otra discusión de gran actualidad: ¿a quién pertenece el conocimiento?
Domínguez Lima defiende la ciencia como bien público y cuestiona la concentración del saber científico y tecnológico. Habla de democratización del conocimiento, código abierto y flujos horizontales de información, particularmente en relación con el llamado Sur Global.
Aquí el concepto de multicentralidad adquiere una dimensión concreta: no puede existir un mundo verdaderamente multicéntrico si unos pocos centros producen, almacenan y controlan la mayor parte del conocimiento mientras el resto depende de ellos.
El territorio más polémico del libro
A partir de su tercera parte, la obra entra en un terreno considerablemente más controvertido.
Domínguez Lima aborda física cuántica, conciencia, microtúbulos, experiencias cercanas a la muerte, percepción no local, telepatía y la posibilidad de continuidad de la conciencia después de la muerte biológica.
Aquí resulta imprescindible diferenciar la propuesta intelectual del autor del consenso científico establecido.
El entrelazamiento cuántico es un fenómeno físico experimentalmente establecido. Sin embargo, trasladar fenómenos de la mecánica cuántica a afirmaciones sobre conciencia no local, telepatía o supervivencia de la conciencia constituye un campo mucho más especulativo y no equivale a una demostración científica de esos fenómenos.
Lo mismo ocurre con las experiencias cercanas a la muerte. Constituyen un fenómeno humano y clínico objeto de investigación, pero las interpretaciones acerca de lo que significan —y particularmente si prueban una conciencia independiente del cerebro— continúan siendo objeto de controversia.
Esta distinción, lejos de restarle interés al libro, permite leerlo con mayor rigor: hay momentos en los que estamos ante ciencia establecida, otros ante hipótesis científicas debatidas y otros ante planteamientos filosóficos o post-materialistas del autor.
La ética como hilo conductor
Existe, sin embargo, una idea que une las diferentes partes del volumen.
Para Domínguez Lima, el desarrollo técnico no equivale automáticamente al progreso humano.
Una sociedad puede poseer Inteligencia Artificial, comunicaciones instantáneas, enormes bancos de datos y tecnologías científicas extraordinarias y, simultáneamente, reproducir desigualdad, concentración del poder y conflictos.
Por eso coloca la ética por encima de la herramienta.
Es probablemente aquí donde se encuentra el núcleo filosófico de El papel de los seres humanos en un mundo multicéntrico: el futuro no estaría determinado exclusivamente por las máquinas que seamos capaces de construir, sino por los valores humanos con los cuales decidamos utilizarlas.
Y de esa reflexión emerge una pregunta que merece quedar abierta para el lector:
En un mundo cada vez más inteligente tecnológicamente, ¿seremos también capaces de convertirnos en una humanidad más consciente, cooperativa y responsable?
No hay dudas, finalmente, ese es el desafío que Roberto Domínguez Lima coloca sobre la mesa.
Después de estos apuntes se los envié al autor, y él de su puño y letra me hizo llegar unas notas que las añado en nuestro artículo.
Estimado Carlos:
Gracias por tu opinión. El texto ha ganado en rigor y en honestidad, y eso se nota. La distinción que introduces entre ciencia establecida, hipótesis debatidas y planteamientos filosóficos es exactamente la que corresponde a un análisis periodístico serio.
Me permites tres apuntes que podrían enriquecer el análisis.
1. El libro forma parte de una serie. El papel de los seres humanos en un mundo multicéntrico es una pieza de la Serie Multicentralidad, que incluye títulos como Multicentralidad y progreso civilizatorio, Los BRICS y la multicentralidad, La gobernanza en la Multicentralidad y Los estrechos geográficos y la multicentralidad. Situarlo en ese conjunto ayuda a comprender su alcance.
2. Su aporte específico. A diferencia de los volúmenes anteriores, centrados en la geopolítica y la gobernanza, este libro desplaza el foco hacia la pregunta por el sujeto: ¿qué tipo de ser humano requiere y produce la Multicentralidad? Ese es, quizás, su núcleo.
3. El marco metodológico. El Proyecto IN+IA —Inteligencia Natural + Inteligencia Artificial— no es una etiqueta: es un método de trabajo basado en la colaboración horizontal entre autores humanos y servicios de IA. Mencionarlo brevemente daría contexto a la obra.
Gracias de nuevo por el análisis. Y quedo a tu disposición para lo que necesites.
Un saludo cordial,
Roberto Domínguez Lima