
Pero los medios corporativos tampoco fueron capaces de advertir lo que este triple asesinato significaba como señal de la situación caótica que se avecina para ese país del Asia Central. La masacre de mujeres periodistas no fue otra cosa que la presentación de credenciales de un grupo fundamentalista terrorista que aprovecha una situación política cada vez más compleja y deteriorada para irrumpir de nuevo como uno de los protagonistas en la lucha por el dominio de Kabul y otras ciudades de Afganistán.
Las negociaciones del corrupto gobierno afgano con el Talibán no están dando resultados y se acerca la fecha del 1 de mayo cuando deben retirarse 2,500 soldados norteamericanos para cumplir los acuerdos con el Talibán de la administración Trump.
Pero si las tropas de Estados Unidos aumentan o disminuyen no altera la ecuación. Son antagónicos los intereses geopolíticos regionales y extraregionales que actúan y es muy remota la posibilidad de que se tenga en cuenta, en primer lugar, la independencia y la soberanía de ese desgraciado país, víctima de la codicia imperialista. En las actuales circunstancias, una aproximación multilateral parece ser el mejor camino de Biden para lograr una paz temporal. Biden, a diferencia de Trump, parece moverse en este sentido, pero lo hace, en mi opinión, demasiado lenta y tímidamente.
Este es su primer gran desafío, en el cual tiene pocas posibilidades de salir airoso. Si fracasa, es probable que la guerra, con la muerte de civiles y el éxodo masivo de refugiados, alcance niveles no vistos anteriormente en esa región del mundo, con el Talibán, al Qaida y el Estado Islámico, con fuerzas militares más modernas, incluyendo drones para bombardear las posiciones enemigas, disputándose el poder entre sí y con potencias extranjeras.











Un comentario
Gloria para esa tres guerreras, reportera de la verdad y el bienestar del pueblo.