El Foro
por Arturo Chang
Pretendo que este sea un espacio que se enriquezca desde sus comentarios y sugerencias. Apuesto por la construcción desde la participación…
Lo particular, privado y la lluvia
Solía decirse particular o privado, pero últimamente en Cuba le han denominado No estatal…
Difícilmente alguien haya olvidado cuando tuvo que decir “esto es mío” para defender su derecho a un juguete que otro hubiera querido arrebatarle de las manos. No creo que alguien en su niñez dijera que el objeto fuera particular ni privado, sino “mío”.
Hoy, tampoco ningún niño evitará que otro le quite un juguete con la argumentación de que es particular o privado, y tampoco “no estatal”, ni aún cuando sea en una instalación como los círculos infantiles donde facilitan esos medios para entretenimiento colectivo.
El proceso de surgimiento de palabras o gestos para referirse a lo nuestro, seguramente fue aparejado con todo lo que influyó en aquellos seres que iban saliendo de la comunidad primitivagracias a muchos factores entre los que quizás también estuvieron de manera decisiva los conocimientos y el desarrollo de los medios de trabajo que permitieron aumentar la producción mediante el incremento productividad y sobraran productos.
Supongo que con total falta de individualismo, la mayoría de aquellos primitivos tomaban lo necesario, y que únicamente una minoría se encargaba del excedente tal vez para intercambiarlo o conservarlo con vistas a consumirlo en otro momento. ¿Habrá sido en este paso de la historia que a alguien se le despertó el malsano interés de quedarse con una parte y nuclearse de una familia para disfrutar de lo que nadie necesitaba ni reclamaba? ¿Será ese excedente el causante de que se dijera algo equivalente a “Esto es mío”? ¿Nació así la propiedad privada? ¿Y si alguien tenía más de lo necesario o más que los demás cómo defendía su derecho a esa propiedad privada o a eso llamado “Lo mío”? ¿Empezarían en ese instante a construir el andamiaje de lo que hoy conocemos como Estado?
Pudo haber comenzado a extinguirse en esa época la apacible vida primitiva para que la comunidad –desintegrada o no- tuviera un grupito dictando el rumbo de los acontecimientos desde la comodidad de la abundancia, sin trabajar físicamente.
De todo esto me acordé cuando me hicieron varias preguntas al terminar de comentar a un amigo que los niños actuales dicen que algo es “cómico” porque cuando se lo piden a los padres, y estos se enteran del precio, se echan a reír. Las interrogantes fueron: ¿Y por qué le llamamos trabajadores por cuenta propia o cuentapropistas a quienes trabajan con medios privados? ¿No son sector privado aunque arrienden la tierra, el local o los instrumentos? ¿Qué es lo privado, lo no estatal y lo estatal?
Y aunque todavía no sé cómo contestar, me atrevo a compartir algunas ideas con quienes leen este espacio de cada viernes: quizás preferimos decir No estatal debido a que lo privado trae malos recuerdos porque este tipo de propiedad germinada dentro de la comunidad primitiva contribuyó a dar paso a las siguientes formaciones económico sociales (esclavismo, feudalismo y capitalismo). Si se evocó ese pasado remoto, no creo que solo sea un asunto de malos recuerdos, sino de que para construir el socialismo en un mundo capitalista, hay que cuidarse mucho para que quienes son únicamente dueños de su fuerza de trabajo (la mayoría), avancen junto con los que poseen otros tipos de propiedad como la privada.
Y no es para menos cuando sentimos que nos aplastan con eso de que “esto es a oferta y demanda porque es mío” y pasan la cuenta bien cara desde su posición de dueños, de tenedores de propiedad privada, de amos y señores que actúan sin importarles que sus clientes son médicos que los curan o maestro que enseñan a sus hijos. Y más aún, cuando vemos que empezando por el presidente Obama, la contraparte estadounidense en las relaciones con Cuba, tiende a evadir, eludir y hasta evitar el trato con el Estado y Gobierno cubanos para, según sus palabras, empoderar al ciudadano, estimular que cada uno resuelva sus problemas, e insisten en privilegiar el comercio y la ayuda a los emprendedores que, por supuesto, no son a los estatales, sino a los privados.
No obstante que puede ser un germen, no significa que como mismo fue posible la alianza obrero-campesina para –entre hermanos- realizar una revolución con carácter socialista, ahora también podamos armonizar con los nuevos propietarios privados llámeseles como se les llame, pero alertas con los Nuevos Ricos, que no es lo mismo que decir los que se enriquecen con su trabajo honrado, sino a los que enrumban hacia el egoísmo, el individualismo burgués y le hacen el culto a Don Dinero.
Este no es un tema fácil ni sencillo, no es asunto de coser y cantar y mucho menos como la canción infantil que en una de sus partes dice: El patio de mi casa es particular; Llueve y se moja como los demás.
NOTA: De los Nuevos Ricos podríamos hablar en próximos viernes, sobretodo si envían ideas a este mismo espacio (Recuerde desplazar la flechita hacia la derecha antes de enviar su comentario) o a chang@vanguardia.cu











