
Se reportan 11.000 toneladas de insumos nutricionales atascadas en los puertos de Mariel y Santiago de Cuba, mientras otras 8.000 toneladas aguardan en almacenes internos imposibilitadas de distribuirse. Organismos internacionales como Unicef y el PNUD también han registrado decenas de contenedores paralizados en los muelles cubanos.
No se trata de sanciones abstractas, sino de un cerco directo que obstaculiza la llegada, distribución y gestión de ayuda humanitaria. Mientras Washington afirma preocuparse por el pueblo cubano, mantiene medidas que dificultan incluso la asistencia de organismos internacionales. El bloqueo no “presiona a un gobierno”, sino que castiga a un pueblo entero, impidiendo que alimentos de Naciones Unidas lleguen a su destino.











