
Al final el artículo que publiqué en el 2009 en Aporrea bajo el titulo
Morín, el Ché y los pueblos originarios
El pensamiento complejo de Morin consiste en un conjunto de principios de intelección y de estrategias metodológicas que tienen como fin orientarnos en la evitación de descripciones, explicaciones y concepciones simplificadoras y reduccionistas de los distintos fenómenos, en particular de los fenómenos humanos
El Filosofo y político Francés Edgar Morin a esta hora debe estar subiendo los Andes. Este hombre de raíces judías y españolas tendrá que ver mucho con Europa pero la balanza de sus acertadas premoniciones tiene que ver más con América, un continente en ebullición como consecuencia de la penetración foránea donde las luchas sociales ganan fuerza. Los atributos de Morin me inspiran a conversar con él: sin dudas un paradigma para los luchadores sociales y soñadores despiertos. El che debió conocerlo siempre.
Morin desde temprano supo contrarrestar las enfermedades con actividades útiles que le dieran la posibilidad de hacer acto de presencia en el entorno y al propio tiempo que el medio le retribuyera ganancias espirituales a través de la lectura, el cine, la aviación, el ciclismo y la naturaleza. Cinco elementos que se irguieron para moldear el carácter de un hombre que ha sabido aprovechar los estudios realizados desde su acercamiento a los representantes de la Ilustración del siglo XVIII hasta los movimientos protagónicos contemporáneos. Morin y el Che se identificaban con los mismos gustos y deberes: Investigadores insaciables. Comunicadores de sentimiento
En las estrategias de Morin están las reglas para comenzar a armonizar o poner un poco de orden en el planeta azul, porque las ideas que él ha preconizado utilizando las tres teorías, nos lleva a la conclusión absoluta que la COMPLEJIDAD puede civilizar el conocimiento. No hace falta estar cerca de Morin para percatarse de la dimensión pragmática de sus ideas. El Che hubiera sido un gran amigo de Morin. No podemos pensar en un socialismo de nuevo tipo despojado de los errores del siglo veinte sin no utilizamos el pensamiento práctico de Morin y las diáfanas ideas del Che: “Permítanme decirles, con el riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero es guiado por grandes sentimientos de amor. Es imposible pensar en un revolucionario auténtico sin esta cualidad. Tal vez sea uno de los grandes dramas del dirigente; este debe unir a un espíritu apasionado una mente fría y tomar decisiones dolorosas sin que se contraiga un músculo” (Guevara, 1991, p. 36)