
CUBA, ALIMENTOS Y MEDICAMENTOS SITUACION Y QUE HACER 1. Todo el comercio en divisas, tanto en las MIPYMES importadoras, como en las tiendas del estado, nunca ha estado destinado a cubrir el grueso de las necesidades de alimentos de la población, ni antes de la aparición de las MIPYMES ni después, pues su capacidad de importar está limitada por la cantidad de divisas en poder de la población, divisas que tienen que comprar con pesos cubanos para importar nuevamente con la divisa comprada. Cuando las presiones del bloqueo impidieron que la Western Unión pudiera seguir operando en el país, el flujo de divisas que entraba legalmente se redujo bruscamente, tomaron un poco de fuerza la paquetería y los pagos en el exterior con entrega en Cuba, divisas que ya no entran al país, quedaron las mulas, las criptomonedas y otros inventos riesgosos, pero en su conjunto, la población reciba menos divisas. 2. Las presiones del bloqueo están dirigidas por una parte a torpedear los ingresos en divisas del país por concepto de exportaciones, de servicios turísticos y servicios médicos, hoteles cerrados y misiones médicas cerradas indican que los ingresos por esa vía también disminuyen. En el caso de la exportación de productos ya conocemos lo sucedido con la Sherrit y el níquel. Por último, las presiones a las navieras que transportaban el grueso de nuestro comercio exterior por miedo a las sanciones secundarias ya no tocan puertos cubanos y hay como 7 mil contenedores con mercancía de importación que no logran llegar al país y para los otros productos de exportación como ron, langostas, tabaco, entre la falta de combustible y la falta de contenedores y de barcos para sacarlos, también deben estar sufriendo muchas limitaciones. Por tanto, el volumen de divisas a disposición del país para comprar alimentos en cantidades suficientes como para abastecer a toda la población a precios asequibles está muy limitada. Sumémosle a eso el ya mencionado tema del transporte marítimo. 3. El grueso de las donaciones no son planificadas, algunas se sabe que también están varadas en puertos del Caribe, llegan cuando son más sustantivas y en barcos completos, como el caso del arroz de China o las donaciones mexicanas que llegan en barcos de apoyo logístico militar, o el embarque solitario de petróleo ruso, paises soberanos que no ceden totalmente a las presiones, pero vivir de donaciones no planificadas, ni alcanza ni hay garantía alguna de que puedan ser estables en el tiempo. 4. Cuando la oferta de alimentos es muy limitada y hay entidades en posiciones monopólicas como comercializadoras, sin que exista una competencia estatal, estas pueden dictar los precios y si se les controla con topes de precios y otras medidas, lo que casi siempre termina sucediendo es que esos productos desaparecen de los anaqueles y si el gardeo es muy fuerte, los dejan de importar. 5. Resumiendo, la capacidad de importar alimentos del pais tanto por el estado, como por los privados se ha reducido fuertemente por la baja disponibilidad de divisas y por los problemas con la logística del transporte marítimo para importarlos y hasta para distribuirlos de lograr traerlos. La capacidad de invertir del pais tambien se reduce por la misma razón, reduccion de la disponibilidad de divisas y presiones de las sanciones a quien se atreva a tener relaciones comerciales con Cuba. 6. Pedir precios justos y asequibles en esta situacion es como pedir peras al olmo pues ni la oferta es suficiente, ni hay competencia ágil por las importaciones estatales, menos divisas, menos importaciones es menos oferta y precios en pesos con tendencia al alza y precio de la divisa altos. 7. El llamado bloqueo recrudecido es una realidad que potencia todos nuestros problemas para ingresar divisas y para poder gastarlas y para poder transportar las mercancías de importación y de exportacion. Washington ha logrado apuntar efectivamente contra todas las principales fuentes de divisas de Cuba. Turismo debilitado, remesas restringidas, cooperación médica presionada, níquel paralizado. Han presionado para cerrar el combustible, cerrar los vuelos, cerrar las remesas, cerrar el comercio exterior.
8. Lo único que no pueden bloquear es lo que seamos capaces de producir dentro del país, con los pocos recursos disponibles, con todas las dificultades conocidas y sabiendo que nuestros vecinos del norte nos seguirán cazando la pelea para dificultarnos más la vida en todo lo que puedan y cambiando las reglas del juego que puedan cambiar desde afuera. En estas condiciones producir alimentos y producir medicamentos alternativos en sustitución de los que no podemos importar son tareas de primer orden y esas producciones tienen que ser locales por la falta de combustible para el transporte. La población de las ciudades y sus industrias a ponerse en función de contribuir con lo que se pueda a las necesidades de la producción agrícola, pues si no hacemos lo que si depende de nosotros y que no nos pueden bloquear, es predecible que la situación empeore aún más y que se tengan que tomar medidas más acordes con una economía de guerra, que es la que nos imponen. Las quejas, lamentablemente, ni alimentan ni curan. Exigir normalidad cuando esta no existe, cuando nos hacen una guerra, no acerca la normalidad, ni la crea, ni resuelve nada en concreto. No estamos viviendo en tiempos normales, quejarnos y culpar a otros, con razón o sin ella, por lo que no siempre depende de ellos, no ayuda mucho a resolver total o parcialmente los problemas más graves para subsistir en las condiciones de bloqueo a que nos someten y hay que actuar, colaborar para resolver los problemas existentes, al menos en lo que tambien depende de nosotros, de nuestro trabajo y de nuestra iniciativa. Ojalá que nuestros esfuerzos se puedan dirigir a fortalecer nuestra economía productiva interna, porque esta claro que el asedio continúa y no tiene fecha fija de concluir. Si nos condenan a un mayor nivel de autarquía en condiciones de archipiélago aislado, habrá que poner nuestra capacidad creativa, científico tecnica, productiva en función de lograr un mejoramiento de la alimentación y de la salud del pueblo como las prioridades mayores, inclusive para estar mejor preparados para cualquier contingencia ulterior.