Traducido del más allá por Max Lesnik
Los cubanos de hoy pudieran decir algunos, que estamos tan divididos sobre el destino de nuestra patria como lo estuvieron nuestros antecesores al inaugurarse la república en el año 1902 bajo la tutela de Estados Unidos, una vez terminada la gestión del primer gobierno interventor norteamericano sobre la isla.
Traigo este tema a discusión por lo que tiene hoy de actualidad con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba. Porque lo que de nuevo está en juego, es si nuestro país seguirá siendo libre, soberano e independiente de todo gobierno extranjero- esa era la Cuba a que aspiraba José Martí- o si con el andar de los 
Lo cierto es que la división entre los cubanos de ayer de principios del siglo XX, si bien la inmensa mayoría se sentía comprometida con los ideales martianos de una república soberana y libre del tutelaje del poderoso vecino del norte, fue la minoría “Plattista” representada por Estrada Palma la que dirigió los destinos de Cuba hasta el triunfo de la Revolución de 1959.
Es verdad que los cubanos de hoy- hijos de su revolución- están conscientes y alertas sobre el peligro que representa para la soberanía e independencia de Cuba la nueva relación con la poderosa nación norteña, que por más que digan sus gobernantes que han dejado a tras los designios imperiales de antes, sin embargo el bloqueo a Cuba se mantiene vigente y en pie, sigue en el aire Radio y TV Martí y se paga por Washington una oposición “Disidente” que si bien es raquítica y carente de prestigio moral, no es menos cierto que todo ello contribuye a pensar que el dilema cubano del siglo XX- una pelea contra los demonios- sigue en pie: Republica cubana soberana y martiana o republiquita a lo Estrada Palma tutelada por Washington de cartón y fachada. Ser o no ser: Ahí está el dilema.
Y hasta mañana miércoles amigos de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.











